lunes, junio 04, 2007

Mar de nuevo, un sábado más

Mar de Cádiz, playa de la Victoria ¿Por qué se llamará así?
(Ahora tengo frío, estoy muy muy cansada. Ahora)
El sol, lo siente en la piel, me traspasa. A veces quito lentes y cierro ojos. Juego. Riesgo. Calor. Placer.
Ya estoy mojada, empapada de mar de playa Victoria, sal en la piel. En breve agua de nuevo, más fría, helada... Una y otra vez, Una y otra vez, Una y otra vez...
La marea sube, espuma marrón, crece. Espuma y arena. Verde licuado tras espuma marrón. Pequeño rompeolas. Verde translúcido. Verde.
Hoy no dejaré que me robes nada mar, ya tienes muchas historias y leyendas...
Voy a sumergirme de nuevo para dejar que mis agallas respiren.
He de tomar oxígeno para seguir viviendo.
Todo acabó entre juegos de magia. Prestidigitación. Niña pequeña. Regalos y conejos en sombreros de copa.



4 comentarios:

Amor dijo...

¿no sería maravilloso perderse del todo? mientras te bañas y te sientes mar, ¿no sería maravilloso que tu atención solo estuviera en lo que percibes, en el mar, desaparecer uno y ser solo lo que siente, olvidado de uno mismo?
amor

Mar Cantón dijo...

SERÍA MARAVILLOSO, PERO ENTONCES FUE TRISTE AMOR... EL MAR NO ME MIENTE, NO ME ENGAÑA, ME DA LA VERDAD COMO FRENTE A UN ESPEJO, ME LA DEVUELVE Y RECUERDA:

(Perdón, se me volvieron a ir las mayúsculas).

Esto lo explica mejor que yo, aunque seguro que ya la escuchaste...

Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Qué me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.

Nieves Soriano Nieto dijo...

El espejo hecho fragmentos del Mar, los recuerdos, el amor, "que tenga cuidado el amor, que le puedo cantar su canción", y si un día esa canción es hecha, el espejo hecho fragmentos del Mar dejará de tener el libre estar, y será visto sin miopía, o quizás se encerrará en una pecera.

Ariam Ram dijo...

Dios, los dioses o los astros te oigan Nieves.

Amén.

(Prque lo necesito, sin más)

Un beso.

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