lunes, septiembre 03, 2007

"Aunque tú no lo sepas"

He decidido incorporar este comentario como entrada, porque ha significado mucho para mi: la entrada en si y cada una de sus respuestas.

Nieves, tienes una manera de entenderme que asusta. Cada palabra, cada significado, es exactamente el sentido de mi historia, ese que cuentas y narras tan hermosamente.

Llevo meses o años, o toda la vida tratando de averiguar quién soy y quién no quiero ser.

Duele a veces, pero es el precio de la libertad. Casi 36 primaveras para descubrirlo.

Esa, como bien dices es parte de la banda sonora de mis sueños, de mi colcha, de mi inmensa caja de fósforos, de todo aquello que siento y que no quiero sentir. Me ha costado 4 años volver a escucharla. Y nadie y menos sin dar la cara, tiene derecho a venir a mi casa a ofenderme.

Siento haber contestado así. Pero aborrezco a los cobardes.

Un besazo enorme.

Santi, podría repetirte prácticamente lo mismo. Siempre hablo de mi, quizás es un defecto enorme. O quizás mi manera de sacar sapos y culebras para que no me vivan dentro, para no soñar con serpientes como decía Silvio.

Yo no sirvo para eso, y busco incansable el modo de destrozar muros y paredes, me golpeo una y otra vez, pero me importa, no dejaré jamás de tratar de destruirlos para llegar aún más lejos o para dar la mano a quién sea necesario y ayudarle a cruzar.

Este mundo es jodido y no todas sus normas son justas. Quiero aprender a tratar de saltármelas todas, las no justas, y con una sonrisa, sin más lágrimas. Y si las hay que sean de emoción o alegría.

No quiero acabar como Tita.

Adorable Tita, no quiero acabar como tú.

"TE DOY UNA CANCIÓN"

Silvio Rodríguez>>> Escuchar




4 comentarios:

Cochino Jabalín dijo...

"...aunque tú no lo sepas me he acostado a tu espalda..."

En mi caso la última vez ha sido esta tarde. Bien es cierto que estaba con una llave inglesa en la mano apretando unas tuercas y manchado de polvo y grasa, pero realmente yo estaba acostado a su espalda.

Las canciones son de cada uno y apropiadas a su momento.

Tus palabras no son otra cosa que olas del Mar, capaces de erosionar las más altas montañas y por supuesto derribar los más gruesos muros.

(Por cierto, ya es septiembre y no hay quien aparque, menos mal que las camareras aún llevan escote)

Anónimo dijo...

"aunque tú no lo sepas...me has hecho llorar", porque gracias a tus palabras y a tus sentimientos, muchos de nosotros, y me incluyo yo, nos vemos reflejados...Gracias a tí por hacerme ver tantas cosas, y que no solo tu las padeces, quizas a otros nos falta valor para abrir bien los ojos y mirar que es lo que hay alrededor.
Eres mágica mar...y sobre todo especial, y prefiero mil veces esa "mar" con sus sapos y culebras, que aquella "mar" sin su propia luz.
Las estrellas lucen con luz propia. Que no se te olvide.
Besitos tesoro, siempre te tengo en el pensamiento.
Anna.

Nieves Soriano Nieto dijo...

Mar, gracias por incluir este agradecimiento en la entrada. Adoro ver cómo defiendes "La república de los sueños". Y así se titula uno de los libros de Nélide Piñon que quería dedicarte. Sí, quizás nos comprendemos porque luchamos por defender la libertad de expresión de la verdad de los sentimientos. A fin de cuentas, hay que ser muy republicano, en un sentido heterodoxo, para poder hablar desde lo profundo de los mares del corazón. Sea como sea el sentimiento, más triste, más alegre, tiene derecho a ser expresado, a ser entretejido con el deseo, con los sueños, y la imaginación con la que cada uno inventa el discurrir de su vida. Sean también así los escotes de las camareras de Cochino Jabalín.

Ariam Ram dijo...

Cochino:

Ojalá tuviera todo el poder que me otorgas. A veces he creído que sí, pero hay muros infranqueables.

En cualquier caso gracias de corazón por tus palabras.

Anna:

Siempre me das ánimos y la fortuna de dar sentido a lo que escribo, simplemente con tus palabras le das todo el sentido a estar aquí.

Gracias.

Nieves:

Quizás me acabe convirtiendo en una loca que metafóricamente pretenda abrir los ojos a los ciegos. Sólo tenemos los sentidos, los sentimientos, los sueños. La vida no merece mucho más que sentirlos intensamente.

Sin ellos desde luego, carece de sentido.

A veces incluso hay que ser muy muy fascista de una forma muy muy heterodoxa para hablar desde esas profundidades.

Se pueden ver, efectivamente, hermosuras, hasta en los escotes.

Un besazo a todos.

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