viernes, agosto 31, 2007

Quisiera escribir la historia de Tita

Quisiera escribir la historia de Tita (“Como agua para chocolate”), pero alguien se me adelantó, o quizás ya es muy antigua y se ha repetido millones de veces en el espacio y en el tiempo.

Tita tragó todas sus cerillas para provocar al fin lo que jamás consiguió en vida. Vivió muchos años cocinando la esperanza con pétalos de rosas (siento si le estoy jodiendo a alguien la novela).

Yo hoy me siento un poco Tita.

Hago rosas con mis manos.

Creo sueños al cerrar los ojos.

Vivo lo que me toca tejiendo mi inmensa colcha de colores, tan larga como una vida.

Y lloro con las cebollas, y río cuando mis pétalos consiguen cambiar las mentes con magia y dotarlas de amor y de luz.

Esos pétalos hicieron que su hermana cabalgara desnuda a lomos de un caballo agarrándose a un jinete a quién amaba.

Vivo una vida que no comprendo, sólo sé que hay que vivirla.

Y a colación de Amanda… “La vida es eterna en cinco minutos”, lo malo es cuando llega el número seis (sonrío con cierta tristeza, tú Megane sabes de qué hablo).

En el caso de Amanda no hubo vuelta atrás. A mi me queda la esperanza. Toda una vida.

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7 comentarios:

Cochino Jabalín dijo...

Creas sueños al cerrar los ojos... y cuando los abres es un sueño poder mirarse en ellos.

Precioso el escrito, preciosa la imágen y preciosa la canción.

Gracias por el disfrute de tantas cosas preciosas esta tarde.

La vida... sólo los necios dicen que entienden y dominan a la vida.

Ariam Ram dijo...

Pues quienes tengan ojos que sueñen y quienes tengan oidos que oigan.

(Si es cómo dices debo ser más inteligente de lo que creo :/

Anónimo dijo...

hay canciones que no deben usarse gratuitamente

Nieves Soriano Nieto dijo...

Esa Mar maravillosa que teje sus sueños y desteje sus pesadillas en esa colcha de Penélope, creando su vida, su forma de verla, en ese espacio íntimo innegociable de la ensoñación en el que no existe más ley que la de ser libre, sí, libre de mirar su vida como se desee, libre para inspirarse, libre para ser ella, y para saber qué es lo que significa ser ella.
¿Para qué están las canciones si no es para que a cada uno le inspiren las sensaciones y sentimientos que hablan de cómo se es? No hay mayor belleza que ver cómo Mar acompaña sus sentimientos con la banda sonora de la colcha que teje con su sueños.

Ariam Ram dijo...

Para "anónimo" (Nieves querida, ya te contestaré):

No tienes ni idea, antes de hablar da la cara o entéterate de qué va el tema.

No me gustan los que van de saberlo todo. Ni los que se esconden.

La cobardía es tu escudo, di tu nombre y explica. Tú no sabes de qué va nada y no me has pillado en una buena noche.

Aborrezco a los listillos y a los pusilánimes gallinas.

Amor dijo...

hay un cuento de borges en que el protagonista tiene el afán de escribir el quijote exactamente con las mismas palabras con que lo escribió cervantes, "pierre menard, autor del quijote", creo que se llama

pero tú no estás hablando de tita: tú estás hablando de ti

te beso de esa manera

amor
:-)

Ariam Ram dijo...

Nieves, tienes una manera de entenderme que asusta. Cada palabra, cada significado, es exactamente el sentido de mi historia, ese que cuentas y narras tan hermosamente.

Llevo meses o años, o toda la vida tratando de averiguar quién soy y quién no quiero ser.

Duele a veces, pero es el precio de la libertad. Casi 36 primaveras para descubrirlo.

Esa, como bien dices es parte de la banda sonora de mis sueños, de mi colcha, de mi inmensa caja de fósforos, de todo aquello que siento y que no quiero sentir. Me ha costado 4 años volver a escucharla. Y nadie y menos sin dar la cara, tiene derecho a venir a mi casa a ofenderme.

Siento haber contestado así. Pero aborrezco a los cobardes.

Un besazo enorme.

Santi, podría repetirte prácticamente lo mismo. Siempre hablo de mi, quizás es un defecto enorme. O quizás mi manera de sacar sapos y culebras para que no me vivan dentro, para no soñar con serpientes como decía Silvio.

Yo no sirvo para eso, y busco incansable el modo de destrozar muros y paredes, me golpeo una y otra vez, pero me importa, no dejaré jamás de tratar de destruirlos para llegar aún más lejos o para dar la mano a quién sea necesario y ayudarle a cruzar.

Este mundo es jodido y no todas sus normas son justas. Quiero aprender a tratar de saltármelas todas, las no justas, y con una sonrisa, sin más lágrimas. Y si las hay que sean de emoción o alegría.

No quiero acabar como Tita.

Adorable Tita, no quiero acabar como tú.

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