lunes, julio 19, 2010

Ahora sólo puedo esperar

"Sirenita, sirenita", Raquel Coromina (Gracias mi bella). XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX No sé cómo explicar, ni cómo decir qué siento. Tampoco puedo. Mi ausencia es casi absoluta pero necesitaba un acercamiento a alguna parte de mí, hoy, así como agradecer vuestra preocupación, responder de alguna manera a vuestro cariño. Quizás no sea una manera luminosa ni siquiera oscura... Sólo es la única que encontré. Es de hace unos años cuando todo esto empezó, la recordé porque... Quizás las cosas a este respecto no han cambiado sino para acelerar el proceso. Mientras sigo luchando en mi cueva desde la que pido disculpas por tanto silencio inevitable y necesario. Esta es mi manera de poder responderos a todos. Palabras breves, imágenes regaladas, prestadas, y un escrito que parece no querer quedarse obsoleto. Gracias.
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jueves, diciembre 07, 2006

Imagen: http://ocularis.es/blog/?p=40

Decidí asomarme a las cuencas de sus ojos. Me agarré a ellas e introduje mi mirada, mi cabeza, toda yo hasta caerme dentro y verme envuelta por un líquido denso y turbio que apenas me permitía moverme. Todo estaba oscuro y sólo una tenue luz amarillenta penetraba desde el exterior. Miré hacia atrás, al fondo, y sentí miedo desplazándome con un impulso hacia el borde, mis movimientos eran lentos, pastosos, parecía que estuviera dentro de un útero. Otros seres se desplazaban lentamente de un lugar a otro, como cuerpos muertos e inertes, pero no podía verlos bien. Eran sombras, destellos, fantasmas. Salían y entraban de aquella puerta latente y negra y me parecía que atravesarla sería como iniciar un viaje eterno a lugares desconocidos y tristes. Me volví de nuevo hacia el exterior, así mis manos a los bordes de sus párpados inferiores y dejé el resto de mi cuerpo flotando al ritmo de sus palpitaciones. Apenas veía nada desde el cristal de sus ojos, todo estaba turbio, adivinaba los objetos de la habitación en la que había estado antes memorizándolos... Y así me mantuve durante un buen rato.

Después me quedé dormida.

Supongo que perdí la fuerza en mis manos hasta soltarme y que todo mi cuerpo vagó por su humor acuoso hasta formar parte de la danza junto con aquellos seres inanimados. Supongo que giré y giré que di vueltas y que la marea acabó arrastrándome hasta la espiral dulce y lenta de la puerta oscura.

Supongo que quedé atrapada.

Supongo que la atravesé.

Supongo que me perdí.

No lo sé.

Ahora todo está oscuro. No me siento mal, tampoco bien. Simplemente no me siento. Aquí no se escucha nada. No parece que haya nadie. Es como si todos se hubieran marchado o estuvieran dormidos. Quizás yo esté dormida, quizás esté soñando.

Ahora sólo puedo esperar.

Mar Cantón.

14 comentarios:

Sharli Fly Clown dijo...

Bien, al menos encontraste una manera de acercarte a ti.
No hacía falta agradecer el cariño que recibes, pues es siempre regalado. Pero sé que a ti te gusta agradecer, así que esta entrada es cariñosamente recibida (y devuelta aún más colmada de Amor).

Seguimos en la brecha, seguimos siempre adelante, seguimos aunque desfallezcamos, seguimos otra vez en pie, otra vez caminando.

Y ya sabes que en tu cueva hay un oso que te cuida...


Gracias a ti.

María dijo...

Hola, amiga:

No tienes por qué pedir disculpas, aunque no estés por aquí, nosotros sí que lo estamos, y venimos a tu rincón a dejarte nuestras palabras y cariño, yo lo único que deseo es que te encuentres bien, y que ese silencio interior te ayude a alcanzar tu felicidad.

Gracias por ofrecernos tus palabras, y sabes que, siempre estaremos por aquí.

Un abrazo.

©Claudia Isabel dijo...

Reina, nada de disculpas; la vida nos pone en determinadas situaciones, que muchas veces manejamos y otras nos supera...Sos una persona adorable!
ojalá pronto estés a pleno!
Un abrazo inmenso

Anabel dijo...

¿Agradecernos?¿Pedirnos disculpas?

Tú estás de broma.

Estamos contigo porque te queremos. Y, si nos necesitas, ya sabes dónde estamos. Porque tú nos ayudas siempre, generosa y cariñosamente. Tu corazón es grande y él no está en ninguna cueva.

Adelante. Viájate todo lo que necestites. Vas a encontrar tesoros. Volveras convertida en la reina de los Mares: Mar María, de profesión Sirenita Valiente.

Hasta pronto. Besos,

Anabel, la Cuentista

Máxima Rosell dijo...

Hola Ariam:
Creo que en esta locura de vida todos tenemos nuestros silencios, nuestras cuevas...pero la esencia está allí y estamos obligados a conservarla...
Vengo a visitarte seguido porque me encanta tu espacio, sin embargo, hasta hoy me animé a escribirte para confirmarte lo que seguro muchas personas te han dicho: eres especial y con tu blog ayudas incondicionalmente a muchas seres como yo, que en algún momento perdimos el control y rumbo de nuestras vidas y estamos intentando regresar. Gracias, muchas.

Manuel Amaro dijo...

Yo no sé cómo te las arreglas pero nunca me queda claro qué te pasa realmente. Ni siquiera de si te pasa algo realmente, y eso me hace sentir un poco como bicho raro.
De cualquier forma, como la sensación al leerte ha sido de negatividad, te diré que empiezo a airear tu ilustración para mi futura Olimpia (que no está olvidada, simplemente estas cosas van despacito) y está encantando. Pronto la subiré a mi blog en una entrada.
Te aviso.
Un abrazo, simpática.
Me gusta el vídeo.

Mar dijo...

...No cesa, un viaje sin paradas ni destino, quizás eso sea lo peor, necesitaría un destino y no vagar en la eterna noche sobre un tren fantasma... Se duelen sus ventanas que son las mías, sucias, turbias, sin paisaje, no hay velocidad que mueva paisaje alguno, no hay paisaje que ver... No hay maletas, no hay destino.

El viaje continua sin pedirme permiso alguno y no puedo bajarme de este maldito tren que me trepana la entraña del alma y el estómago de puro asco.

Ni a mi peor enemigo en caso de que existiera, ni a mi peor enemigo de tenerlo, ni al ser más cruel que pueda imaginar a lo largo de la historia le vendería este billete a no ser que fuera la única forma de salvarlo de un inevitable pelotón de fusilamiento... De nuevo la puerta negra...

Silvia dijo...

Guapísimaaaaaaa, sirena purpúrea de peras y picoteos jamonileeeeees. De disculpas nada, preciosa. Siempre te he visto ir y venir como la marea, y te entiendo perfectamente... Retirándote a tus entrañas, renovándote y volviendo luego a sacudirnos con nuevas e inspiradoras creaciones y estallidos de luz...
Siéntete libre de nadar, bucear, dormir o wathever.
Te quiero lo mismo y si no contestas, pues eso, que te quiero igual :)

3003 dijo...

Yo sí acepto tus disculpas.

Espero que por lo menos estés en casa y no en algún puto hospital.

Que te mejores, wapa. Mucho ánimo.

nélida dijo...

Mar aunque doloroso, es un bello texto y en relación a ello puedo decirte algo que leí del libro de Eckhart Tolle, "para estar presente hay que aprender a rendirse al momento, al "ahora", no es fácil pero tampoco imposible. Qué la vida te bendiga de rayos luminosos que puedan despertar la magnificencia de tu Ser.
Abrazos

Mar dijo...

Vivo en un hospital aunque con pase de pernocta desde hace 2 meses, el agujero no era del alma era físico e insoportable, química pura desintegrando carne y huesos de manera desconocida hasta ahora (claro que ni la edad, ni lo acumulado ya en el organismo tras años ayuda), lucha con señores y señoras muy leídos y escribidos y su desconocimiento y falta de humanidad, y el aislamiento provocado por él, ahora, cual magnífico agujero negro empieza a tragarse también mi alma en una cueva que por imperativo de no sé sabe quién quiera que mueva los dados allá arriba o allá abajo, sólo puedo habitar yo (a eso si ayuda la experiencia). Eso es todo.

Un beso y gracias a todos.

Una cosa sí, no me rindo y menos al momento, o a cierta parte de él, esto precisa de la interactuación no sirve de nada la entrega... Aunque me guste generalmente lo que opina Tolle.

Silvia dijo...

Guapísima, no tenía ni idea. Lo siento mucho, te mando muuuchos abrazos, besitos purpúreos y te enviaré energía positiva.
Mucho ánimo, fuerza y, como bien dices, "rendirse" al momento presente no tiene que ver con no luchar, aceptar no es resignarse ni tirar la toalla.
Todo mi apoyo desde aquí, Mar.
Ya sabes que te quiero.,

Máxima Rosell dijo...

Hola Ariam:
Lamento mucho que estés viviendo momentos tan grises pero me tranquiliza que estés en comunicación con nosotros, y me encanta que nos sigas presentando páginas llenas de color, amor y dedicación para nuestro deleite. Gracias por tu entrega y perseverancia, y con el mismo espíritu de fortaleza con la que preparas este bello espacio, espero y deseo que lo estes haciendo con tu enfermedad...actitud ante todo Mar, pero positiva y mucha fe. Un gran abrazo. Maxi.

Sharli Fly Clown dijo...

...ya no son 13

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