lunes, mayo 26, 2008

Que no, que no, que ni de felicidad…

Párpados de plomo ceniciento.
Muros de hormigón absurdamente colocados, bocabajo.
Dos sonrisas de mentira, al cerrarse.
Tejados sin casa que los sostenga.
Castillos en el aire. De pura piedra.
Portadores de oscuridad.
Falsos hacedores de descanso.
Ventanas que se duelen al abrirse, y se quejan.
Monstruos que deforman mi mirada. Y mi rostro. Y mi sonrisa.

Os convertís en hierros pesados y candentes que ocultan la luz y ciegan a las niñas de mis ojos.

El Mar ha de frenarse a sí mismo, contenerse, no dejar que la presa de carne se vea desbordada.

¿Acaso no sabéis que no puedo llorar ni de alegría?

La Ley de la Gravedad os llama más yo os ordeno.


Y habré de tragarme la rabia y la mariposa más grande de cuántas me revolotean el estómago, (sueño con serpientes pero me las como yo a ellas).

Que no, que no, que ni de felicidad… Adiós fantasmas, espectros, “malosratos”, os pateo (salva sea la parte) por querer inocularme miedo por vía intracraneal, la víscera roja y palpitante no os quiere dentro. Con todos vosotros haré una cadena de hierro, cada eslabón uno, con una pesa de hormigón armado atado al último (por ser el último) y os arrojaré a una charca profunda, que no al Mar… (Bajo Él me teníais cautiva, cubierta por millones de gotas de agua salada, verde y oscura, salidas de mis ojos, bajo mis “párpados de plomo ceniciento”).

… Que no al Mar por no contaminarlo… El aire es fresco, nuevo, el sol brilla, incluso por encima de las nubes cuya imagen se dibuja imposible sobre la infinita masa de agua de licuados cristalitos de colores.

Nada ni nadie cerrará mis ojos de nuevo.

Y tú qué me dices… ¿Bailamos?




Con amor a todos a quiénes quiero, que sois más de los que cualquiera desearía y merecería (en mi ausencia feliz)... Que continúa... Y sigue... Sabéis bien, todos los sabéis... (Y en especial a ti, porque iluminas mi mar.

viernes, mayo 09, 2008

Aunque de un extraño modo ausente, estoy y vivo. Mil besos con voz de aire.

"... Con el músculo que creí muerto..."

Los grillos sonaban.
Frío,
como de escarcha.

Cantan campanas de un pasado que convertiste en gélido
y yo,
aquí,
quemándome,
a pesar de ti, sombra.

Aún puedo quemarme.
De hecho ardo como nunca.

Y te recuerdo,
como de siglos.

Cicatriz aprendizaje,
astada certera,
cuánto me he perdido que ahora sé que no debo perderme nada.
Embestida atroz que ahora abierta
me empuja más a amar con la entraña viva,
palpitante,
con el músculo que creí muerto.
Helado.
De mentira.
Ficticio.

Y como nunca me dejo entrar la vida por la pura vena.

Qué mejor que darte las gracias.





"...¿Recuerdas cuando yo moví tu interior?

La bendita noche fue moviéndose también.

Y todos nuestros alientos dibujaron aleluya...".

"Hallelujah", Rufus Wainwright

I’ve heard there was a secret chord / That David played, and it pleased the Lord / But you don’t really care for music, do you? / It goes like this / The fourth, the fifth / The minor fall, the major lift / The baffled king composing Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Your faith was strong but you needed proof / You saw her bathing on the roof / Her beauty and the moonlight overthrew you / She tied you / To a kitchen chair / She broke throne, she cut your hair / And from your lips she drew the Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Maybe I’ve been here before / I know this room, I’ve walked this floor / I used to live alone before I knew you / I’ve seen your flag on the marble arch / love is not a victory march / Its a cold and its a broken hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / There was a time you’d let me know / What’s real and going on below / But now you never show it to me do you? / Remember when I moved in you? / The holy dark was moving too / And every breath we drew was hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Maybe there’s a God above / And all I ever learned from love / was how to shoot at someone who outdrew you / Its not a cry you can hear at night / Its not somebody who’s seen the light / Its a cold and its a broken hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah / Hallelujah, Hallelujah.

miércoles, abril 30, 2008

Contándote mis olas…

Nos sentamos sobre una duna de arena virgen, el viento soplaba fuerte, muy fuerte, y yo, (silencio interior) contemplaba al mar desde la distancia suficiente y exacta. Querías pasear por la orilla, torpemente no encontré palabras para explicarte que con eso bastaba, con el lenguaje del viento envolviéndome, con el fuerte olor de las algas muertas, y de las vivas, con su sonido de olas quebradas… Ya estaba en mis ojos…

Despacio, había que ir despacio. Mantener la distancia es importante cuando te enfrentas al Ser, al Todo…

Ya estaba en mis ojos, y en mi piel, y en mis oídos, ya estaba germinando en mi entraña.

Y yo ya estaba allí.

Primera comunión…

Y tú conmigo…

Cómo explicar los símbolos, las señales, la lengua húmera del viento, la mirada del gran, gran azul.

No sabía cómo contarte que si me acercaba más hubiera sido probable que acabara penetrándolo con todo mi ser, desnuda por dentro y por fuera, sin importarme el frío ni las rocas…

Me llevaste al mar.

Y yo lo deseaba tanto…

Me dejé pasearlo, rondarlo… Rodear su orilla, su espuma… La llamada era intensa, tuve que agarrarme, sostenerme.

(Cruce de miradas infinito y antiguo).

- No puedo, no debo…

(Plenitud).

- Con estar aquí es suficiente. (Tú conmigo, mano a la que asirme).

En la mañana volvimos a pasear su lengua transparente. Hacía sol aunque el viento soplaba y la embravecía, me quité la ropa y decidida fui a su encuentro. (Extraña ansiedad). Las olas rompían con fuerza, amenazantes, lo rodeé de este a oeste, de norte a sur… Buscaba la entrada que me era negada por primera vez en toda una vida… Volví a buscarte dándome por vencida, me arrepentí, me di la vuelta, volví a mirarle con súplica y enfado… Rugía con más fuerza.

(Olas que rompían y rompían, altas, muy altas).




- ¡Déjame entrar, ábreme un maldito camino! ¿Qué te pasa? Vengo a bautizarme ¿Acaso no lo sabes ya? ¿Por qué me echas?

Necesario, vital… Me tomaste de la mano ayudándome a encontrar la senda, caminamos hasta dar con la puerta de agua (¡Y viniste conmigo!, yo que tan decidida y sola)…

No necesitaba más que sumergirme, sentirlo, vestirme de él, silenciar mis oídos con sus ondas submarinas… Y salir.

Alegría.

Ya había encontrado el mar que buscaba en tus ojos días atrás, sin esperarlo y desesperada. Lo supe con miedo. Y aquel baño sagrado completaba el deseo cerrando el círculo de ansiedad de semanas, de días, de horas.

(Despacio, había que ir despacio. Mantener la distancia es importante cuando te enfrentas al Ser, al Todo…).

Y entonces ocurrió lo inesperado: me giré un segundo para contemplarlo y contemplarte mientras mis piernas aún con escamas dejaban atrás el agua…

Mis piernas…

Cuando le vi tan cerca era tarde, me dejé tomar ante lo inevitable, arrastrar, empujar, arañar, tragar, escupir… El mar me echó del mar y me dejó en la orilla.

Lesa.

Qué dolor.

Qué sorpresa.

- Ya tienes piernas: camina.

(Ariam me hablaba entre la duda y el desconcierto, la vergüenza y la risa…).

Y con las heridas trazadas y curadas, con la piel rasgada y sin miedo, caminé con mis piernas y a tu lado.

Más tarde, de vuelta, vimos ponerse el sol.

(Descubriendo. Descubriendo. Descubriendo…).



MAR, EL PODER DEL MAR



"...El viento que se lleva la señora luna

para que luzca el sol, mi amor,

hoy sólo quiero decir...



Siento lo mismo por ti,

el mismo sentimiento por ti".

lunes, abril 21, 2008

Me encuentro envuelta entre olas celestes. En mi bolso un cepillo de dientes, un paraguas naranja, una caja de semillas de tréboles de cuatro hojas, todas mis gafas de ver, mi inseparable cuaderno de trabajo de campo y un billete hacia un lugar desconocido. Mucha luz. Allá voy. Allá estoy yendo. Hoy no hay imagen, no la hay. Ni canción... Son muchas. Estoy feliz. Tengo que visitaros tanto... Un abrazo enorme.

martes, abril 15, 2008

"El Hombre del Barco Mercante"

Durante una semana olvidó tomar sus pastillas.
Olvidó su nombre y su origen (aunque hablara de él constantemente, simplemente no lo recordaba).
Cada paso era un paso al frente.
Y cada paso al frente le hacía sentir en sus pies, dentro de los zapatos, cómo el ruido de cristales rotos se alejaba y quedaba atrás.

Fue una pedrada, un atentado certero que hizo saltar el vidrio y romperlo en mil pedazos. Una pedrada conjunta, desde ambos lados, aunque él ignorara por completo que estaba rompiendo un cristal de tiempo y soledad.
Quizás ahí estuvo la clave: si no hay nada que romper, nada puede romperse. No hay miedo, sólo hay que tomar lo que tengo enfrente, pues ha venido a que lo tome con descaro y una sonrisa.

Ella sabía que su vida era corta, como la de una palomita tras poner sus huevos. Tenía tanto miedo que se despedía en cada despedida y cada amanecer, al escuchar su voz, era un nuevo regalo, un día más que Dios o el Universo tenían a bien ofrecerle y volvía a vivirlo con toda su vida, con cada vena, con cada víscera, con los ojos abiertos de par en par para no perder detalle, aunque lo olvidara todo a cada segundo transcurrido, pues, por primera vez en mucho tiempo, no necesitaba guardar nada: ni una palabra ni una frase ni un sentido.

Necesitaba caminar a su lado y él la invitaba para no caminar solo, era así de simple.

Esa tarde recordó que durante una semana olvidó tomar sus pastillas. Un pequeño dolor en la sien la había sacudido antes de ir a la cama… Era poco el tiempo. ¿Cuánto? Se despertó con ruido de pasado y palabras, y pensó por primera vez en días… Pero su voz le dijo ven (aunque su corazón estuviera tan dividido como dos orillas unidas por el mar) y eso bastó.

Su cuerpo aún temblaba. Sus ojos cansados. Quedaba poco pero era el hombre del barco mercante, el que la besó tan dulcemente en aquel sueño y con una maravillosa sonrisa le dijo: "Pero tendrás que esperarme…". Y ella asintió. El océano turquesa, el cielo limpio, iluminado, el barco enorme y blanco… Él ni siquiera era pescador ¿Por qué estaba allí? Ella era una sirena (decían). ¿Qué hace una sirena con piernas sobre un barco?

Así que apuró su café tras sus pastillas, tendió la ropa, llamó a su madre, se duchó y fue a buscarle de nuevo, a esperarle tras la barra de su bar preferido.

Mar Cantón





A ti.

Y que conste que este hombre me trae por la calle de una amargura muy bonita.

domingo, abril 06, 2008

"Océano Mar" y mil gracias...

xx
SIRENA
Viento que sopla con guarnición de migraña
Cantos orquestados por la rutina, banda sonora habitual
Invadida por el deseo, pero atada de aletas y manos
En ayunas de amor, hambrienta de algas dulces
Náufraga en un bosque sin mar
Sirena a la que trasplantaron pulmones
Abordada por piratas en números rojos
por arrugas, persistentes recordatorios
Se asfixia en el aire de Realidad
xx
Romper el timón del barco
amarrarlo sin derecho a devolución
sin factura que pagar
Ciega de pasado
médium del eterno presente
Sueña que respira con agallas
libre de escamas
que se alimenta de corazones hallados en redomas flotantes
rodeada de estrellas
© Anabel
xx
"La Cuentista de Hamelin"
xx
A ella le dedico esta entrada cruce de sentimientos, comunión de pensamientos, nudos marinos de plata licuada. A la infinita belleza de sus palabras, a esas cosas que uno quisiera decir pero encuentra como tesoros en las palabras de otros... Y allí las encontré.
xx
GRACIAS ANABEL
xx
A ella le regalo la infografía que me nació al leerla, a AZPETIA se la ofrezco si le provoca lo que un día quiso.
xx
A todos os regalo mi alegría post química y médicos y mis ganas.
xx
Y digo: "He visto la oscuridad y la luz por ello a veces me llaman gris, penunbra... No es más que el color de la necesidad, la contínua búsqueda del equilibrio en un mundo lleno de contrastes en el que lo oscuro puede llegar a ser muy, muy oscuro, pero ansío la luz más brillante porque un día la toqué y formé parte de ella, del universo... Y nuestra condición de humanos no siempre nos permite alcanzar el misterio, el regalo... Quienes tocamos la luz siempre la buscaremos, quienes podemos tocar la luz podemos ver lo más oscuro, es el precio a pagar, quienes podemos tocar la luz y ver lo más oscuro nos debatiremos en la lucha que evita la locura.
xx
El gris, en este caso, no es tristeza, es sólo equilibrio".
xx
Mar Cantón
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...Lo primero es mi nombre,
lo primero es mi nombre,
lo segundo aquellos ojos,
lo primero es mi nombre
lo segundo aquellos ojos, lo tercero un pensamiento, lo cuarto la noche que se acerca,
xx
lo primero es mi nombre,
lo segundo aquellos ojos, lo tercero un pensamiento, lo cuarto la noche que se acerca, lo quinto aquellos cuerpos destrozados, lo sexto es hambre,
xx
lo primero es mi nombre,
lo segundo aquellos ojos, lo tercero un pensamiento, lo cuarto la noche que se acerca, lo quinto aquellos cuerpos destrozados, lo sexto es hambre, lo séptimo horror, lo octavo los fantasmas de la locura,
xx
lo primero es mi nombre,
lo segundo aquellos ojos, lo tercero un pensamiento, lo cuarto la noche que se acerca, lo quinto aquellos cuerpos destrozados, lo sexto es hambre, lo séptimo horror, lo octavo los fantasmas de la locura, lo noveno es carne y lo décimo es un hombre que me mira y no me mata.
xx
(...)
xx
Por primera vez después de días y días, verdaderamente lo veo. y oigo su voz desmedida y el fortísimo olor y, dentro, su imparable danza, ola infinita. Todo desaparece y sólo queda él, frente a mí, sobre mí. Una revelación. Se diluye la mortaja de dolor y de miedo que me ha robado el alma, se deshace la red de las infamias, de las crueldades, de los horrores que se han apoderado de mis ojos, se disuelve la sombra de la muerte que ha devorado mi mente, y en la luz repentina de una claridad imprevisible finalmente veo, y siento, y comprendo. El mar. Parecía un espectador, hasta silencioso, cómplice. Parecía marco, escenario, telón. Ahora lo veo y comprendo: el mar era todo. Ha sido, desde el primer momento, todo. Lo veo bailar a mi alrededor, suntuoso en una luz de hielo, maravilloso monstruo infinito. Él estaba en las manos que mataban, en los muertos que morían, él estaba en la sed y en el hambre, en la agonía estaba él, en la cobardía y en la locura, él era el odio y la desesperación, era la piedad y la renuncia, él es esta sangre y esta carne, él es este horror y este esplendor. No hay balsa, no hay hombres, no hay palabras, sentimientos, gestos, nada. No hay culpables ni inocentes, condenados y salvados. Hay sólo mar. Todas las cosas se han convertido en mar. Nosotros, abandonados por la tierra, somos el vientre del mar, y el vientre del mar somos nosotros, y en nosotros respira y vive. Contemplo cómo baila en su capa esplendorosa para alegría de sus propios ojos invisibles y finalmente sé que ésta no es la derota de ningún hombre, puesto que todo esto se trata solamente del triunfo del mar, y de su gloria, y entonces, entonces HOSANNA, HOSANNA, HOSANNA, océano mar, poderoso océano sobre todas las potencias y maravilloso sobre todas las maravillas, HOSANNA Y GLORIA A ÉL, amo y siervo, víctima y verdugo, HOSANNA, la tierra se inclina a su paso y roza con labios perfumados la orla de su manto, SANTO, SANTO, SANTO, regazo de todo neonato y vientre de toda muerte, HOSANNA Y GLORIA A ÉL, refugio de todo destino y corazón que respira, inicio y fin, horizonte y fuente, amo de la nada, maestro del todo, HOSANNA Y GLORIA A ÉL, señor del tiempo y amo de las noches, el único y el solo, HOSANNA porque suyo es el horizonte, y vertiginoso su seno, profundo e insondable, y GLORIA, GLORIA, GLORIA en lo alto de los cielos porque no hay cielo que en Él no se refleje y se pierda, y no hay tierra que a Él no se rinda; Él, invencible, Él, esposo predilecto de la luna y padre atento de las gentiles mareas, ante Él se inclinen todos los hombres y eleven el canto de HOSANNA Y DE GLORIA ya que Él esá dentro de ellos, y en ellos crece, y ellos en Él viven y mueren, y Él es para ellos el secreto y la meta y la verdad y la condena y la salvación y el único camino para la eternidad, y así es, y así continuará siendo, hasta el fin de los días, que será el fin del mar, si el mar tiene fin, Él, el Santo, el Único y el Solo, Océano Mar, por quien HOSANNA Y GLORIA hasta el fin de los siglos. AMÉN.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
A m é n.
xx
Lo primero es mi nombre...".
xx
Alessandro Baricco, "Océano mar"
xx
Esta melodía me hace sentir profundamente feliz, por ello lo acompaño todo con ella, y con las imágenes de una película que también me alegró poder ver. Muchísimo. El mar... Y siempre el mar.

martes, abril 01, 2008

"Cerrado por derribo" (Robando títulos ajenos)

"Este virus que no muere ni nos mata..."
CERRADO POR DERRIBO (Robando títulos ajenos)
El viaje en taxi le empezaba a resultar asfixiante y largo. Tras las gafas siempre oscuras dos ojos estaban deseando encerrarse en casa para rebosar. Las dos y pico, la salida llena de coches… Miraba por la ventanilla disimulando su paisaje interior, tratando de no verlo…

- Si le molesta bajo el cristal.
- No, no se preocupe.

Temía por su garganta, el aire aún frío de marzo le daba de pleno pero nada hizo por impedirlo. Ni un solo movimiento, nada merecía la pena hasta llegar a casa. Bastante esfuerzo era tragar lágrima salada con una sonrisa falsa y contestar al taxista que insistente le hablaba del tráfico, “como si la carrera la fuera a pagar él” –pensó-.

Por fin llegaron a su calle, no paró en el portal.

- Un poco más adelante por favor, justo en el semáforo.

Abonó, cogió la bolsa con las compras y se bajó. La tienda aún estaba abierta, quería vino dulce, le encantaba el vino dulce y su garganta no estaba para nada frío. No tuvo suerte, ni en la tienda ni en el bar, ni con el vino ni con el bocadillo que se le había antojado. Siempre que volvía de aquellas sesiones se auto premiaba con algún capricho. Subió la calle, entró al portal, miró el buzón de reojo, tomó las escaleras y llegó a la puerta. Sacó las llaves y abrió.

Arrojó la bolsa sobre la mesa… Una sábana bajera naranja, un cartucho de tinta para la impresora y un nuevo cuaderno de notas y dibujos… Era precioso, fue verlo en la papelería y enamorarse pero ni siquiera miró sus absurdos tesoros recién adquiridos, necesitaba aire. Abrió la reja del balcón tras la puerta y se sentó al sol. Volvió a levantarse y fue a la cocina: en la nevera vino blanco, no le apetecía demasiado pero era lo que había, así que descorchó la botella con toda la torpeza de la que era capaz y se echó una copa generosa. Encendió un cigarrillo, le abrasaba la garganta pero no le importaba demasiado y volvió a sentarse, al sol, con las gafas puestas, mirando a la nada, las piernas cubiertas de bota apoyadas en la barandilla…

Todo le daba vueltas, como siempre… Incapaz de retener la conversación al completo, removida hasta la médula. Una vez más abierta en canal y tripas descosidas hasta casa… Arrastrando sangre vieja.

- Estás mucho mejor, eres muy fuerte.
- Y entonces qué me pasa.

La conversación, no recordaba cómo seguía la conversación… No llegaba a obtener respuesta.

Se levantó de nuevo y entró al salón. Fuera gafas. Fuera chaqueta. Nuevo cigarro. Más vino. Y por fin el caudal rompió los muros de la presa. Se dejaba ahogar entre llanto y aire. Necesitaba romper, sacar, gemir, mal decir… No sabía qué hacer, dónde abandonar la mirada o el recuerdo… Memorizaba…

- Por qué veo lo que veo.
- Eres inteligente, más de lo que piensas.
- Pero meses antes… Ni si quiera sospechaba nada.
- Ya lo iremos estudiando, el inconsciente a veces va más rápido de lo que pensamos.
- Pero no consigo sentirme bien del todo ¿Por qué me pasa?

Y el hilo desaparecía de nuevo. Le había costado tanto confesarlo, decirle abiertamente aquello…

- Creerá que estoy loca, pero…

“Dios, qué estupidez… Por qué no insisto… Por qué no me levanto pongo cara de loca auténtica e insisto… Por qué mierda soy tan educada…”… Recordó aquellas palabras de Antonio que siempre le hacían sonreír…

- La próxima vez vas en camisón, te echas toda la melena sobre la cara y te meas allí en medio… Verás como te hacen caso…
- Jajajajajajaja…
- En serio.
- Si, como esa niña saliendo del pozo…

Cómo le echaba de menos… Pero a quién podía llamar, qué podía hacer… “Hasta mi loquera se hace la loca”… Y todo en su cabeza… Pensaba, daba vueltas buscando claves, una mirada, un gesto, pero no: la misma miserable receta.

- ¿Duermes bien?
- Si, muchísimo mejor, pero los sueños…
- Ya.
- Es que está pasando, todo pasa tal cual…
- Eres muy fuerte, ha sido un año duro. Te superas a ti misma cada día… Ah, disculpa, todo el sistema se vino abajo… Desde hace dos años pero nos dimos cuenta hace un mes por eso tardamos tanto, es una vergüenza…

Su ordenador no estaba… La TFT en la estantería, con la pantalla contra no sabía bien qué ¿Archivos, libros? “No recuerdo… Y a mi qué me importa, qué tiene eso que ver… No hay nadie, no hay nadie, nadie sabe nada, nadie me cree…”. Hacía mucho que no sentía la ira subirle por las sienes… Comenzó a llorar en un grito ahogado y a golpear el viejo sofá hasta hacerse daño con la puñetera madera “de qué sirve gritar, de qué llorar, de qué decir, es mío, sólo mío, sólo yo lo llevo, está en mi, nadie puede verlo, nadie se da cuenta…”. Y perdiendo toda esperanza se quedó parada, quieta, como paralizada. No más esfuerzo. No más.

Miró a la nada.

- Por qué no me hablas maldita.
(Silencio)
- ¿No eres tú ahora mi compañera de piso?, Siempre callada, siempre observándome…

Lanzó la copa ya vacía contra ella y se hizo añicos contra el aparador. Sentía ganas de destruirlo todo, sintió ganas de acabar con todo, pero ni siquiera ese era el camino, sabía que no era ese el viaje y desesperada, sin salida, se desplomó contra el respaldo del sofá, abandonada, lesa por dentro y por fuera. Fue a la habitación y se puso el pijama tras hacer una llamada.

- ¿Qué tal todo?
- Bien.
- ¿Ya has llorado otra vez?
- No, es la garganta, me duele, creo que me acatarré ¿Viste mi mensaje?
- No… Ah, si… Ya imaginé que hoy no vendrías.
- Preferí volverme, además no tengo buen cuerpo.
- Pero cuéntame, qué te dijo.
- Mañana te cuento mamá, todo está bien, es la garganta, voy a prepararme algo caliente.
- Bueno… Un beso.
- Un besito.

Esquivando los cristales se preparó un café y un par de tostadas. Quería aparentar ante ella misma que la tormenta se había disipado tan pronto como había venido, “todo irá bien, es el día nada más” – se dijo sin ningún convencimiento, al menos ya había cumplido- “Mamá ya está tranquila”. Encendió la tele… Daba igual… Un chico deportista, joven y al parecer conocido había muerto de cáncer con su misma edad… Sintió pena. Pero se le olvidó. De pronto recordó a aquél niño. Fue al cruzar el semáforo… Caminaba deprisa y él interpuso una carpeta con papeles delante de ella, hizo un gesto para apartarlo pero su vista acertó a leer “Ayúdanos a Construir un Centro para Sordo-Mudos”… Había unos cuadrantes, firmas extrañas… Le tomó el bolígrafo y mientras firmaba el niño le besó el hombro en silencio con una sonrisa. Ella lo miró ensimismada, cuando volvió al papel vio que había escritas cantidades de dinero, lo que cada firma había aportado. Dudó un segundo, escribió diez euros y se los dio. El niño la miró lleno de agradecimiento acariciándole el brazo, y al ver el brillo de sus ojos no puedo reprimir estamparle un beso en la cara y seguir caminando completamente llena.

No importaba si era para un centro de sordo mudos o no. Esa sonrisa y ese beso no estaban pagados con nada.

Se hizo un rosquito en el sofá y pronto se quedó dormida. Y soñó. Una vez más soñó. Le vio entrando en su cocina de un largo viaje. Ella, en pijama, le ofrecía algo de beber abriendo la ventana en vez de la nevera. Tenía cara de cansado. No sabía si quería que estuviera allí o no. Pero no podía notarse, había venido desde muy lejos sólo para verla, desde tan lejos…

No sabía cuánto tardaría en venir… ¿Días, semanas, meses?... Era una tortura. Ya no podía más con aquello. El aire volvía a faltarle. Esta vez no dejó notas, se levantó y volvió a vestirse. Llevaba dinero suficiente para “ese taxi”. Y ya daba lo mismo. Odiaba las despedidas así que apenas si miró de reojo a su compañera de piso: la soledad le quitó las amarras, en silencio, como siempre. Cerró la puerta tras de sí sin echar la llave por primera vez. Bajó las escaleras, salió del portal, miró de reojo al buzón, con lágrimas en los ojos a los gatos y comenzó a caminar perdiéndose en la oscuridad de la autovía.
"... Este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad".

Cuando llegó llamó a la puerta cubierta de polvo. Siempre estuvo cubierta de polvo. La mochila le pesaba y la dejó en el suelo. Nadie respondió al otro lado –Habrá salido, la ventana estaba abierta- pensó. Y cansado se sentó en la escalera a esperar deseando algo fresco que llevarse a la garganta y abrazarla de nuevo. El camino había sido largo para llegar hasta allí.

Sólo para verla una vez más.

¿Dónde coño están los poetas esos que se atreven a nadar sin guardar la ropa?




"No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazóntan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo...".

miércoles, marzo 26, 2008

Me disculpe el Sr. Brecht...

Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht

Bert (Bertolt) Brecht, nacido Eugen Berthold Friedrich Brecht (Augsburgo, 10 de febrero de 1898 – Berlín, 14 de agosto de 1956), dramaturgo y poeta alemán.

Hay hombres que DAÑAN un día y son buenos.
Hay otros que DAÑAN un año y son PEORES.
Hay quienes DAÑAN muchos años y NO SON BUENOS.
Pero hay los que DAÑAN toda la vida: esos son los PRESCINDIBLES.

Mar Cantón

Mar Cantón (Delgado), nacida María del Mar Cantón Delgado (Almería, 04 de octubre de 1971 – Sevilla, en algún lugar y momento), Creativa y Diseñadora Gráfica, Técnico Especialista en Publicidad y Experta en Marketing.
Que como extraño caso volvió de entre los muertos unos meses después (no hay constancia de la fecha exacta), continuando como pintora, ilustradora, creadora, aprendiz de escritora y sobre todo: APRENDIZ DE LA VIDA.

Me disculpe el Sr. Brecht ...

No sé por qué esa tendencia mía a perdonar siempre. Es bueno, sano… Y la verdad, me sale de lo más natural, no puedo evitarlo, me joden y perdono, me insultan y perdono, se ríen y perdono, me ningunéan y perdono, me ignoran y perdono, algún comentario “desafortunado”… Y perdono…

Y lo más gracioso, incluso perdono sin que me pidan perdón a mi. Cuánto más orgulloso, soberbio, obtuso, intolerante, egoísta… Sea el “ser” con más ganas perdono (aunque previamente salgan de mi cuerpo como ectoplasmas sapos y culebras… Humana sí que soy… Quizás por ello suelo pedir perdón también, me gusta pedir perdón, si).

Pierdo un precioso tiempo de mi vida en “justificar” los malos actos ajenos, en tratar de entenderlos, en darles sentido… Para por supuesto, poder perdonarlos.

En ocasiones incluso, he llegado a culparme a mi misma al no encontrar un “por qué” convincente para perdonar.

Quienes bien me quieren no paran de decirme algo muy simple: pasa.
Y hoy, me he dado cuenta de hasta qué punto “paso”.

Nunca dejaré de perdonar, perdonar es bueno, sano, da paz… Se duerme muy tranquilo cuando se perdona a alguien… Pero aunque siga perdonando he aprendido que no merece la pena perder el tiempo. Mi tiempo es precioso: crée, pasée, tenga un momento “ácaro”… Es decir, esté ocupada o rascándome la barriga… Sólo merece la pena preocuparse por aquellos a quiénes quieres, por aquellos que te quieren.

“El que anda entre sabios, será sabio, pero el que anda entre necios saldrá mal parado”.

No se puede perdonar hasta que no se está preparado para asumir cuánto daño te hayan hecho y el peso verdadero de la pérdida. Llorarlo y aceptarlo. Y si no te ayudan y te siguen arreando es más difícil perdonar de corazón.

Así que puedo decir que perdoné muchas cosas, pero otras tantas aún: no.

Y como no voy a perder mi tiempo más en pensar en qué piensan o por qué piensan lo que piensan quiénes parece que piensan pero en verdad no piensan en nada salvo en ellos mismos… Dejaré que el tiempo y Dios me hagan olvidar, y con el olvido… Llegará el perdón.
Como dice IGNACIO“Cavilando”…
(en “letra” alta… Hoy me “dio por ahí”…).

Mañana comienza un pequeño camino cuesta arriba que habrá de durar una semana de ocho días… Vengo de escalar un monte, digamos que de dificultad 2… Cuando llegue a esa “cima” no sé si tendré que seguir escalando más empinado si cabe. Si es así y así me toca: escalaré, con ayuda y cariño pues es de tontos pensar que uno puede solo con todo, que no necesita a nadie.

Pero si al llegar sólo veo cielo, aunque siempre haya alguna nube… Creo que volaré, alzaré mis alas y volaré alto… No sé a dónde, no sé cómo… Sólo sé que si lo hago, si lo consigo lo haré con la misma ayuda y el mismo cariño, pues también es de tontos pensar que solo, se puede ser feliz.

Como decía Silvio: “Yo sé que hay gente que me quiere, yo sé que hay gente, que no me quiere”.

Ahora tengo que descansar, y descansaré en el murmullo de olas susurradas al oído, en la luna de mi ombligo, en la espuma de mi pelo, tejido amorosamente por manos invisibles, negando la oscuridad del mundo en mi sueño de cuerpo amado y hendido, de alma calmada y cansada, dulcemente retratada, acariciada, respetada, viva… Hasta mañana mundo… Hasta mañana...

Dedicado a todos aquellos que no me quieren, con el corazón.



sábado, marzo 22, 2008

"Sin Llaves a las Puertas"

Infografía, fondo: Fotografía de Francisco Martín Cobos
Necesito escapar ¿Acaso tienes un coche veloz? Un billete hacia ninguna parte (como tantas letras de canciones rezan a lo largo de la historia). Como ellas me siento hoy, así me llevo sintiendo de meses, necesito que tu mano haga lo que la mía no puede, quieta, sentada junto a mi, sobre mi regazo, dormida, con los ojos abiertos y una expresión perdida. Parezco muerta pero no lo estoy, dentro la vida se mueve con fuerza, la fiera se retuerce y grita y nadie puede escucharla salvo yo, me ensordece, me ruega. Éste es mi último aliento: llévame lejos, tú puedes, agarra mi mano con fuerza y tira de mi, mis labios sueñan con la risa y la brisa, mis ojos están abiertos, inertes, pero quieren cerrarse, descansar tranquilos para no tener que estar atentos, ni vigilantes... Cerrarse sobre un regazo que les proteja, unas horas, unos días... Estoy tan cansada... Apenas sí puedo moverme... Llévame lejos, no me importa dónde pero mejor si está cerca el mar. Y al llegar desnúdame, mi cuerpo no puede, mis manos sentadas junto a mi, mi mirada perdida. Túmbame en la arena húmeda y deja que el mar me baile la piel y el pelo, deja que mi piel se erice y sienta el frío salado. No tardarán los corales en crecerme, rojos y vivos, en la sangre, en el vientre, en el pecho… Deja que la arena me cubra y las conchas me vuelen, deja que el mar me penetre primero, da de beber a mi fiera con su agua de siglos… Y verás mi sonrisa, y notaré la brisa, y podré abrir los ojos de nuevo y verte, levantarme y ser mujer frente a ti. Necesito escapar
¿Acaso tienes un coche veloz?
Un billete hacia ninguna parte… Llévame lejos,
no me importa dónde pero mejor si está cerca el mar. Necesito tu mano. Desnúdame y haz que nazcan corales en mi cuerpo. Parezco muerta pero no lo estoy,
dentro la vida se mueve con fuerza. Verás mi sonrisa. Y seré mujer.
Mar Cantón
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SIN LLAVES, El Último de la Fila
La vida que espero y esperaré a la sombra en el oasis que me inventé. Como el sabio en las cumbres del saber, soy alga en el mar de la calma; soy tabla de mi propia salvación. Me quiero y me protejo de mi misma voz.
Llévame, con mi corazón yo suelo hablar, donde reine un tibio sol a la luz de una espiga donde calentar mis pies descalzos, o quizá donde andar.
Quien duda no espera remanso en el agua fiera. Qué pienso, si siento, anhelos del sentimiento. Mi risa, mi tiempo, que crezcan ansiosos por enamorar.
Llévame, con mi corazón yo suelo ir, al lugar donde nací a buscar caracolas al fondo del mar que inunden mi paladar.
Despliego mis velas que hay que partir, ahora canta el jilgero junto al rosal. El alma remonta, quiere volar, hoy es un gavilán en celo. Candiles de aceite habrá que encender, pintores holandeses mis manos mancharán.
En este altar antiguo que levanté a lo alto de mis horas quiero subir, como polen nuevo me quiero esparcir en total abandono. Candiles de aceite habrá que encender sin llaves, a las puertas del instante estoy.

martes, marzo 18, 2008

"...When all i want is you..."

Y dijo el ángel…. Soy una mujer, mi pecho me lo dice y dicta. Hay una sombra negra tras de mi ¿Me desdoblé? Mi piel es transparente, nada me cubre. Vulnerable. Desnuda. No he caído, el cielo me sujeta. Mis alas quieren volar. Te estoy mirando, aquí, en mi memoria, ¿Acaso no me ves? No… No quieres verme, Lo sé. Sólo habito en tus recuerdos. Lejana. Solitaria. Sola. El viento me empuja, Me empuja cada vez más fuerte. Te estoy viendo, te veo, puedo verte ¿Acaso no lo sabes? ¿No notas el peso de mi mirada? ¿No sabes que estoy contigo? El viento me empuja, cada vez más fuerte… Y mis alas deben volar. El tiempo se agota. Se agota. Se acaba. Me desdibujo, me borro, me difumino… ¿No sabes que estoy contigo? Esperando, inerte, resisto… Y mis alas deben volar…

“...you say you want
your love to work out right
to last with me through the night
you say you want
diamonds on a ring of gold
your story to remain untold
your love not to grow cold
all the promises we break
from the cradle to the grave
when all i want is you...” Sé qué hay más allá, puedo ver más allá… En lo oscuro, en la sombra, cuando el amor es fuerte, cuando la unión transparente es más fuerte que las rocas, aún en la distancia y a través de mis sueños. No necesito cerrar los ojos, ni abrirlos, no necesito una sola palabra, no me importa el silencio. Yo sé qué hay, yo sé qué habita. Yo sé.

miércoles, marzo 12, 2008

"Si mirara más hacia el Espejo..."

Pensando en cosas del “más acá” apenas prestaba atención a la trama. Era tarde, una de esas series sobre el “más allá” dentro del televisor. Miraba pero no veía, absorta, sin interés… Un cuarto de baño comenzó a inundarse con el protagonista dentro, aquello llamó mi atención sacándome del “ácaro” e introduciéndome en el agua. Todos los grifos demoníacamente abiertos, desesperados, todas las puertas cerradas, sin salida, y él, más desesperado trataba de abrirlas… Rápidamente su cuerpo quedó inmerso, un miedo antiguo apareció en su mente… Era un niño y casi se ahoga en un lago oscuro… Y oscuro comenzó a volverse el entorno… oscuro y denso… Su mente se iba apagando, ya no podía respirar pero sus ojos comenzaron a ver mientras flotaba, como en el primer líquido allá en el vientre… Y un hermoso racimo de imágenes comenzó a proyectarse en su mente, una tras otra, rápidas, fugaces… Perdía la conciencia… Se iba perdiendo su existir.

Al final se salvó (cosa que suele pasarle a los protagonistas) pero aquella típica escena de E.C.M. (experiencia cercana a la muerte) sin túnel blanco (no sería para nada su hora o el presupuesto no llegó para tanto) tantas veces reproducida en películas y series me hizo pensar… (Qué raro: yo pensando!!!!)… Al menos me sacó del “ácaro” de la preocupación y me llevó a otros lares… Y pensando pensé… ¿En qué pensaría yo si estuviera a punto de morir y de verdad viera la “película de mi vida” pasar por delante?… No sé, no creo que a uno le de tiempo de verlo todo (o sí), pero me perdí en instantes, en momentos especiales, buenos, malos… Y pensando más pensé… Probablemente haya mil cosas que estén ahí, que nos hayan marcado de alguna u otra manera y no recordemos durante el día a día, y nos sorprenderíamos al verlas en ese instante… ¿Cuántas cosas guardamos?, ¿Cuántas guardaríamos?, ¿Cuántas nos llevamos de verdad?

Si fuera cierto que esto ocurre no lo sabremos hasta que el momento llegue, pero quitándole el lado macabro al tema, sería precioso pensar, recordar cada instante, todos esos momentos de nuestra vida que la mente archiva y que nos hicieron felices o nos transformaron, que cambiaron nuestras vidas… Echar por un momento la vista atrás y hacer recuento…

Más tarde, al día siguiente mi oráculo estuvo en casa y me contó por boca de Jorge Bucay un precioso cuento, es éste, escuchadlo (aunque muchos igual lo conocéis):

Y enlazando ideas quise hacer el experimento, retroceder en el tiempo y contar cada segundo, cada instante de felicidad, o de ternura, y por qué no también de dolor pues éste nos forma y conforma del mismo modo…

Y escribí... Unos 6 ó 7 folios, sólo frases, palabras sueltas... Y me di cuenta que cada vez que repasaba aparecían momentos nuevos. Es imposible o al menos lo es para mi, recordar cada instante importante de mi vida, quizás los recuerde cuando llegue ese momento, quizás vuelva a ver la primera luz que vieron mis ojos. Y quizás mis ojos nunca lleguen a quedarse a oscuras.

Sólo dejaré el primero y el último escritos:

·La noria de colores que aparecía en el cielo, enorme, majestuosa, cuando el afilador tocaba esa melodía grabada por siempre en mi mente y me asomaba al balcón inundada de sol. Aunque nunca vi al afilador.

·Pase lo que pase tengo que seguir luchando.

Puede que no no debamos esperar al último suspiro para valorar nuestros instantes de brillo, de vida, de felicidad, de cambio… Y a ello os invito si gustáis. Compartirlo o no es vuestra voluntad. Aunque me encantaría conocer alguno.

Encontré esta joya de canción, esta preciosa versión del tema de Los Secretos… “Si mirara más hacia el espejo y menos a la ciudad…”…

Un beso a todos, a todos…

P.D.: Ayer martes fue un día muy duro, por ello y aunque algunos no sean conscientes doy las gracias a: Nacho, mamá, Paty, Alberto, Carlos, Lobo, Santi, mi querido Mesa, José Luís…

Gracias por quererme.

viernes, marzo 07, 2008

"Aquí está mi Escaparate"

Infografía sobre "Esperando Nada", Óleo sobre D.M., Mar Cantón
"...Nadar sabe mi llama el agua fría y perder respeto a la ley severa..."
Francisco de Quevedo

"Ripio confuso" que Yole quiso ayudarme a enderezar...

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("Ya no danzo loco al son de los tambores", El Último de la fila)

"... PORQUE AL ADMITIRLO SON MANERAS TUYAS, DE CONFIAR, CONFUNDIR Y CONFIAR PARA GOLPEAR DESPUÉS...".
Hay quienes tratan de entender y no pueden, porque ya están demasiado lejos.
"El cobarde se llama a sí mismo prudente (Timidus se vocat cautum)".
Inspirada por los colores de "Paradoja Difusa"

"La HoRa del ÁcaRo" (NO ME SALVO)

"Mujer azul con alas cosidas volando del revés sobre un horizonte púrpura"

Autor: Nacho Gómez

NEMO



LA HORA DEL ÁCARO…

Llevo varios días con esa frase en la cabeza. Creo recordar (pues ya recuerdo poco) que me surgió en un momento “pelusa en el ombligo”, es decir, en uno de esos momentos en los que no estás haciendo nada útil salvo criarlas mientras “apoyas todo el largo de tu cuerpo” en el sofá, en los que te da igual lo que haya en la tele… O simplemente lo que “haya”…

(-¿Está encendida?)

No es hora de nada o es hora de hacer lo que todos: dormir (momento lechuza), pero no tienes sueño, quieres una Coca cola pero no hay energía suficiente en todo tu ser como para hacer que despegues el trasero de la mullida plataforma que te sostiene… Y la falta de energía pesa más que la sed (puedes estar así minutos e incluso horas)…

El techo se convierte en “todo un mundo” demasiado complejo ya de por sí (o cualquier punto indeterminado de la habitación, cuanta menos información contenga, mejor). Tendrías que hablar con mil personas pero eres incapaz de plantearte ni siquiera la idea de mirar el aparato…

(- ¡Dios!, que no suene el teléfono ahora...)

Podría ser el momento ideal para ver esa película que tienes ahí desde hace no sé cuánto… Pero la inmovilidad mental te lo impide. Tienes hambre… Y ni siquiera eres capaz de llamar a Telepizza… (Por tal de no menear el teléfono).

- Sí, no vaya a ser que “se anime” y suene. (En voz alta contigo mismo).

¿Abrirle la puerta al chico del reparto? Sacar la cartera…

(- Estará en el bolso, que está en… ¿Dónde estará el bolso?... ¿Tendré cambio?... ¡Puf! , paso, luego).

(Me encanta ese “luego”).

Si eres fumador enciendes cigarrillos cada equis (el vicio que es un ente ajeno a tu consciente te mueve el brazo solo)…

(- mmmm… No tengo tabaco…).

No lo ¡Exclamas! Con pavor… Ni si quiera lo dices en voz alta… Lo piensas…

- Psé… (Un sonido).

(Grave, muy grave…). Eres capaz de fumarte el “puro de la boda del año pasado” si “acaso”… Y vuelves al techo…

(- Que no, que no me visto yo ahora ni bajo ni líos… Aunque si llamo al chino en vez de a Telepizza lo mismo tienen tabaco y… Pufffffffffff…).

Media vuelta en el sofá, el cojín se movió, la postura ya no es “perfecta”, ahora estás viendo la cortina, tu cerebro se tiene que “reiniciar”, gruñes:

-ggggffff…

Cierras los ojos, los abres, reinicias el cerebro pues no queda otra y sueño no tienes...

Podrías estar al menos triste o deprimido (una manera fácil de encontrar la excusa perfecta para estar “¿Desganado?”)… Pero ni eso, ¿Alegre?...

- Pues no sé por qué…

¿Preocupado?

(- Pues va a ser que no…).

Aunque no te falten motivos…

(- “Me siento solo…” mmmmm…. ).

Te recreas en ese pensamiento “fácil”, pero te acabas dando cuenta lamentablemente de que no, estás la mar de a gusto y no “estás solo”, y de nuevo la cortina. “Surge” como de la nada un “sonido” que lleva ahí el mismo tiempo que tú: los vecinos… (En el silencio de ese día llamado domingo para el común de los mortales)…

(- Señor, hay que ver esa familia… ¿Por qué se comunicarán a gritos? Ya han puesto el programa ese de la tía esa… Los lunes no suenan… Sólo los fines de semana… Claro, estarán trabajando… Qué horror… ¿Es el padre? Creo que ahora es el hijo… ¿Y le habla así a la madre? Yo soy ella y le doy… Aunque menuda corralera, normal, el chaval está hasta los… Pero claro, qué se espera de un chico que se ha criado entre gritos, porque a veces es el padre ¿O no?... Hoy no vino el resto de la familia… ¿Serán varios hermanos o hijo único? Para mí que para ellos es normal… ¡Hala! “Radio Olé”… Y nada, que con radio y todo… Qué barbaridad… Menudo clan… Gggggfffff…)

Y ¡Les estás escuchando! No sólo oyendo… Les escuchas, te recreas, prestas incluso atención inconscientemente… Una sencilla mosca y su lengüita chupóptera sobre la mesa podrían ser una delicia para tu cerebro… (Si la ves bien que no es mi caso, pero lo recuerdo, eso sí lo recuerdo…).

Y cuando te das cuenta llevas una hora tocándote el ombligo, literalmente, quizás un movimiento sísmico de 7 en la escala Richter podría “sorprenderte”, hacer que fruncieras el ceño o que por un instante tus palpitaciones superaran las “12 por minuto”…

Es el éxtasis del ácaro.

Formas parte de todos ellos, eres como uno más en tu alfombra, o junto a “la mosca”, eres tu ácaro, en tu casa de ácaros, no existes, no eres, nadie te ve, nadie te oye… Eres el ácaro de la pelusa de la esquina cualquiera de la planta quinta de un bloque, en una ciudad, en un país, en el mundo, en el espacio…

- ¿El espacio?

- Si, el espacio.

- mmm, el espacio…

Y quizás, en ese instante justo (mientras aquel primate primero golpea en tu mente un hueso e intuyes que el astronauta aún levita en la nada hacia la nada), regresas, te joroba no tener tabaco y te entra mono, te levantas a por la Coca cola por matar el gusanillo del tabaco, revuelves y encuentras “el puro” en aquél cajón del mueble ese, vuelves al sofá pero esta vez te sientas un poco “tensionado”, cambias el canal como si supieras qué "pasaba" y te paseas por toda la programación (sigues sin “querer” acordarte de la película “esa” que “deberías” de haber visto), no llamas a Telepizza pero te haces un paquete de palomitas, miras al teléfono: ya no es un “enemigo” pero mejor “no meneallo”… Te recuestas de nuevo, apagas la tele y cierras los ojos.

(- Paso de irme hasta la cama).

En verdad no lo piensas si quiera, es un “acto reflejo”. Y como ácaro en tu pelusa de ombligo te duermes, mullidito, calentito…

- ¡Uy!, el despertador…

El último minuto “trascendental” de los 60… Dos neuronas consecuentes para un acto programado y con perspectivas de futuro… Agotador… Y en tres leves segundos de lucidez:

(- ¿Pero mañana es domingo?, pues va a ser que si… Bueno, lo pongo…).

Menos mal que esto ocurre de cuando en vez, putapénicamente lamentable, la dejadez llevada a la enésima potencia, el abandono en la pelusa… “La hora del ácaro”… pero cuando has estado varios días aguantando a la peña de la oficina, o de médico en médico, o sufriendo porque “aquel capullo no llamó”… (Añádanse millones de posibilidades)… Mejor apagar el disco duro, formatearlo y reiniciar sin contenido alguno partiendo de cero (léase: día siguiente tras dulces sueños, cielo azul o gris y 23 maravillosas horas por delante para llamar a un colega, salir a dar un paseo, ver una película (incluso en el cine), disfrutar del “aire”, hacer el amor, la guerra, ver el telediario, preparar la mejor mayonesa del mundo, dibujar, escribir, pensar, sentir la vida correr por las venas… Y RESPIRAR).

Y tras ello, me dispongo a dar media vuelta, recolocar el cojín, arroparme bien en la mantita y “DORMIR”… Como un acarito… Y como ya dije a algún amigo: en mi sofá, donde sólo quepo yo y no cabe la menor duda. Y soñaré, y al soñar, allá donde sólo yo decido o me hablan las voces que no entiendo me habré reconstruido, habré “vuelto a ser”, me acunarán el mar y sus mil maravillas, y el capullo, el compañero pulgoso o el médico de bata blanca dejarán de ser… Y en las benditas próximas 23 horas sonreiré al segundo próximo tras el anterior pues ya aprendí y aprendí…

A ser ácaro una hora para ser jinete que no cesa las 23 siguientes.

Una vez más… Gracias Agus“NO ME SALVO”.


(Mar Cantón)



domingo, marzo 02, 2008

"ABRO LOS OJOS"


Por fin tras varios días alternados entre "trabajo" y tiempo muerto (a mi manera y a mi ritmo) he conseguido convertir “Los Colores de Ariam” en una página en la que encontrar la mayoría de mis infografías y trabajos sin demasiada literatura. Espero que os agrade y que podáis encontrar en ella un lugar donde pasar el rato o inspiraros, donde conocer un poco más a este piélago que se resiste a quedarse seco o poder tomar alguna imagen para vuestros relatos o poemas, para vuestros diarios, para vuestro consuelo o desconsuelo… (O para darme con ella en la cabeza pues sobre gustos no hay nada escrito…).

El caso era poner un poco de orden en casa. En esta casa. Verde mar ya por definición y naturaleza. Con un fondo oscuro, si… El más oscuro: quizás los colores resaltan más cuando parecen venir de la nada.

Y seguimos en continua construcción, en “Cambio Permanente”… De allí la frase elegida: "Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él". (George Bernard Shaw).

Gracias Xesús, eres una fuente inagotable de inspiración.

Gracias también a Alberto, él ha conseguido que poco a poco vaya reestructurando mi mente y sintiendo que mi trabajo, aunque etéreo y emocional es útil, ha despertado la chispa de la ilusión más allá de los impedimentos físicos o anímicos invitándome a tejer una nueva tela con finísimos hilos de preciosa plata.

A Lobo, por las estupendas “charlas de cine” y la buena compañía. Ya decía caperucita ¿Para qué tienes unas orejas tan grandes? –Para escucharte mejor- (¿O acaso me lo inventé?).

A mi oráculo que ve como yo o un poco antes incluso (por eso es mi oráculo), en quién caigo y recaigo, en quién siempre encuentro aunque no esté.

A Yole, fiel consejero, espejo de luna, un marinero al que le gusta deleitarse con los cantos de sirenas oscuras y Des-Terradas, porque incluso en esas notas es capaz de encontrar la luz.

A Raquel y a Stefi… Sencillamente mis amigas.

A mi primamada, el ser que más rápidamente es capaz de hacerme reír hasta la muerte, capaz de sacar de “un huevo duro”, todo el provecho que sólo una fermosa gaditana.

A mi madre y su contagiosa fe.

A Agus por su "No te Salves" de Benedetti, una fuente donde encontrar fuerza para no salvarse nunca y seguir adelante.

Y a todos vosotros, los que no nombro, a cuantos pasáis por aquí y os paráis a ver mis colores y mis letras y a cuantos no.

A todos sin excepción, que me llenáis a mi de tantos ratos y olas. Los poseedores de las palabras que yo no encuentro...
Y sí, retorno a ti Xesús, gracias también al estado de "cambio permanente" porque como le decía hace poco a AMOR: abro los ojos a cuánto me hable con el alma, hastiada de mentiras y miedos, de cobardes y rencores, de viejos sin ganas y almas vacías, de moradores de noches sin sueños, de moradores de días sin vida...

Hastiada de los que huyen de su nombre, a cualquier nivel.

De los que prefieren la muerte en vida.

De los que no buscan.

De los que creen que ya lo aprendieron todo.

Abro los ojos a los sinceros, a los soñadores, a los buenos (y sus defectos), a los ilusionados, a los ilusionistas, a los valientes (con mucho miedo), a los que perdonan, a los que toleran, a los que tratan de eliminar el egoísmo innato que a todos nos puebla...

Abro los ojos a cuántos tejéis el inconformismo y dais sentido a la palabra “vivir”.

GRACIAS.






"LOS COLORES DE ARIAM"... Traza la Mano, se Desliza... Papel Blanco, Papel Virtual, Aire, Agua o Madera... Tierra ¿Qué más da si cuando la fiebre llega ni el Mar la Calma...? Bendita Fiebre.


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