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jueves, agosto 13, 2009

A nuestros Días Raros... (A la añoranza del porvenir)

"Al final del viaje...", Mar Cantón, 2009.
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"(…Y desde aquí os prometo que la magia existe, que no importa cuánto tiempo tarden en llegar los sueños, que si se desean desde lo más profundo del ser aunque sea en la oscuridad se acaban cumpliendo, así que cuidad vuestros sueños y cuidaos siempre porque nunca se sabe cuando llamarán a vuestra puerta)".
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El tiempo nos devora los huesos al compás lento y cansado de una acústica lejana en el desierto. La vida pasa como demonios del viento empujados por el aire caliente y denso. Un viejo mira desde su banco de madera al horizonte del pasado con ojos amarillos y vueltos, la carcoma le ha llegado a la boca seca, sabe que queda poco y no le importa. Yo formo parte de su pesadilla y él de la mía.No hay agua salvo en un repugnante bidón de gasolina, lo sé, está corrompida, ni los buitres beben. Su baba y la carcoma se trenzan, y convertidas en serpiente le estrangulan, silenciosa le repta el cadáver. Quiero correr y la arena me retiene, mis piernas mutantes no saben de dunas.
Un coche rojo atraviesa la carretera lejana a toda velocidad, no nos ve. El viejo se carcajea sin dientes, está a mi lado, miro hacia el banco, hacia la casa, hacia el bidón, hacia la carretera. No hay nada. Se quita su sombrero y lo coloca sobre mi cabeza besando antes mi frente. Desaparece. Me lo arranco de un manotazo asqueada y perdida, la saciada serpiente pone sus huevos en él.
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"De manos y dedos", fotografía: Paco Merlo Ansín. (Gracias Paco).

No puedo hablar, no tengo boca. El sol me hace la cama y me empuja al sueño de la muerte. Pierdo la conciencia. La noche se cierne, 40º menos me despiertan, lucho con manos y brazos como una cabrona, trago saliva seca, reservas de sal... Sal... El olor ya no es hediondo, sal.. Huelo a rocas, escucho algo quebrarse, me moja las piernas... La arena es oscura y fría... Parto mi boca con los dedos y grito, la sangre cae por mi comisura... Duele. Fue un anzuelo, maldito lo arranco, la sangre me cubre, y el asco, y la alegría, no canto, doy alaridos de felicidad enloquecida... Sólo fue un naufragio más...
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Me tumbo mirando estrellas, esperando la marea y acunada por la plata de la luna, cierro los ojos mientras esa sangre se mezcla con las olas sanando mis heridas. Sonrío. Espero, me siento acompañada, lo sé.
El mar... El mar... El mar... - Dónde has estado (escucho). Cuéntame (siento una presencia). ¿No me recuerdas? (abro los ojos doloridos, todo está borroso, mis labios rajados quieren articular alguna sílaba, me sonríe). Has vuelto (lleva un anzuelo en la mano, lavado por el mar, brillante, lo miro y todo me duele). - Todo era un desierto horrible, no había agua, aquel viejo… - Era la muerte en vida Mar (me responde). - Pero por qué (le grito abriendo boca, ojos y agallas). ¿Quién eres? - Lo sabes pero no quieres verme (confundida me desplomo sobre la arena). Soy el que siempre está yo también anduve sobre la arena del desierto, este anzuelo te salvó la vida guárdalo con el amor que merece (indignada le miro con los ojos llenos de asco).
– ¡Me ha destrozado la boca! - Te equivocas, él hizo la herida, él te hizo gritar y salir, naufragaste pero te rescatamos a tiempo y aunque el mar sea tu sello eres una mujer y ya naciste con agallas, busca en la tierra y no dejes de contemplarlo nunca. Aquí todo es verde y azul, la arena dorada se nutre del océano y él océano de ella y esta vez, al subir la marea te devolvió la conciencia y sanó tus estigmas, y al bajar dejó su tesoro, uno de esos que los “incautos” recogemos a veces: tú. Incorpórate. (1). - No puedo. - Si puedes. (Incrédula, aturdida y atemorizada trato de obedecerle). ¿Ves? Sólo son piernas, ahora ya puedes caminar hacia donde quieras. Abrió mi puño aún cerrado y depositó en él el anzuelo. - Esta es tu llave, tu alarma, tu talismán, tu amigo. - ¿Tú o él? - Ambos, yo estaré en él, él estuvo en ti y los dos estaremos siempre. - Aún no te reconozco. - Date tiempo, respira, sana tus heridas y mira siempre hacia allí. Señalaba hacia el horizonte, estaba amaneciendo, aquel sol redondo y amable robó mis pocos sentidos y en silencio esperé a que subiera gigante y esplendoroso hasta lo alto del cielo azul, dándole color a mi mar imaginario y a mi rostro. Respiré profundo y le di los buenos días a la vida con una sonrisa. Mis piernas estaban cansadas, hice un café y me senté frente al balcón, el anzuelo de plata se había transformado en un pez tallado, brillaba como la luna, le até un cordón y rodeé con él mi cuello. Mis labios rosados. Los árboles verdes mecidos por la brisa. Y en mi memoria acordes lejanos de plegarias y cantos de sirena. Mar Cantón, primeros de julio de 2009.
En estos momentos estoy sentada sobre un trono, dicen que es del marfil más blanco que haya existido jamás. Yo no puedo verlo, mis ojos andan perdidos, atrapados, enredados en el horizonte. El viento ha recogido mi cabello y lo ha adornado con estrellas, unas del cielo y otras del mar. Una sonrisa nueva y antigua recrea mi rostro agotado y feliz. La vida corre dentro de mí a sus anchas como los niños en el patio de un recreo infinito. Y por primera vez en la vida me doy cuenta que cada uno de mis días raros están llenos de sentido… Incluso aquellos que nunca conté: los de antes, los de en medio, los que han precedido a hoy y los que habrán de llegar mañana. Son tantas las melodías que me bailan… Sólo puedo decir GRACIAS, y no lo grito, lo susurro, lo acaricio, lo trato con todo el mimo y cuidado que un tesoro buscado de años merece. Mar Cantón, 30 -07 – 2009.
XX

(Ariam ríe, no es más que una niña… Ariam ríe, y se llena de sentido. Al compás de las mareas… Hasta aquí Ariam, por fin llegamos, ¿puedes verlo? Ya sólo queda el resto de nuestras vidas, un camino dorado sobre el mar directo al horizonte, la más bella historia jamás, aún por contar). Con todo mi amor, el más puro. Mar.

(Espero poder ir enviándoos la entrada por mail como suelo... Ando un poco precaria de medios cibernéticos, juas!!!... Besos Mil...).

jueves, diciembre 11, 2008

"Carta a una mujer"

A mediados del pasado mes de noviembre recibí por correo una petición por parte del Grupo Popular de Linares (Jaén) para tomar esta obra "Soledad", como imagen para su IV Certamen Literario "Carta a una Mujer". Agradecida por escoger mi trabajo (desde luego tuvieron mucha puntería con el cuadro) les di mi absoluto permiso (sin ánimo de lucro) para realizar con ella el cartel anunciador, y éste fue el resultado que amablemente me enviaron por correo tradicional e internet:

Más adelante me invitaron a participar en el concurso y lo hice [éste si optaba a un premio pero mucho me temo que no me tocó :D ]. Me gustaría poder deciros cuál fue la obra afortunada pero aún no lo sé, el nombre del ganador se daba a conocer el día 25 de noviembre, (así que desde aquí aprovecho para que me indiquen dónde podría leer las cartas premiadas).

El caso es que para que no se pierda en el limbo de lo escrito y olvidado, y por "romper el hielo" me he decidido a publicarla en el blog... Dada mi conocida falta de "brevedad" (juas!) os advierto que puede resultar larga (tenía un máximo de 5 folios a doble espacio y me cupo todo en 4!!!!!!!).

Quise escribirla para todos: mujeres, hombres, niños... (Y animales, si cabe). No me gusta la discriminación. En ningún sentido. Y dejo ahí el tema "político-festivo".

En cualquier caso es de agradecer que las personas, entidades o instituciones se pongan en contacto con uno para pedir un permiso que ya de por sí otorga internet: tomar tu obra y exponerla, y que se "tomen la molestia" de indicar el nombre del autor y la procedencia. Aquí todo se da gratis (bueno, casi todos los que habitamos estos lares lo hacemos) y hay mucho trabajo y dedicación detrás, por no decir historias, muchas historias... Afortunadamente han sido varias las solicitudes de buena fe y para promoverlo insto a nuestro querido NEMO ("Estrellas y Caracoles"), autor de esos fantásticos dibus que muchos tenemos en nuestras páginas, a que cree una nueva etiqueta que nos ayude a promover algo tan antiguo como es el "pedir permiso" antes de coger algo... Si le apetece, claro, que aquí al que no se le ha caído el techo encima, le están haciendo una piscina en el cuarto de estar o lo están lobotomizando... En fin, que está la cosa muy mala y me pierdo... Allá va:

Acaso sientes que nadie va a creerte.

"(Hace algún tiempo tampoco yo lo hubiera creído). Ahora Todos parecen entender, (eso dicen algunos… En la calle, en la tele, en la tienda… Silencio) pero ¿Y tú? Tú sigues sin entender nada, sin sentirte entendida (secreto dolor en labios cosidos a carne viva). Quién sabe de la cadena invisible que te ata y sostiene. Quién de los cardenales del alma. Quién de cómo llegaste hasta este desierto. Quién de tu miedo. Del tuyo. Del único que puedes sentir y ha transformado todo. Ese que pintas de amor, sin decapar, como un mueble viejo, como ventanas que dejan escapar el calor. Ese que se disfraza con falsa pasión que desborda, épica y ficticia: enferma... -“Te quiero tanto que sin ti mi vida no tiene sentido…”-. Amas una mentira, temes una verdad. Sólo sabes que duele, cada día, cada hora, cada mirada, cada palabra, cada silencio. Ay de los silencios, encerrados en gritos enmudecidos, ataditos, bien sujetos no se escape cualquier sonido inconveniente. El frío del silencio recorre tu columna, vértebra a vértebra. Y cuando se rompe, el silencio, se te encoge el alma de puro vértigo y náusea. Suspirando adagios de agradecimiento infinito si sus palabras en vez de lava ardiente no son más que ceniza marchita. El mismo surco del mismo vinilo rayado, una y otra vez, una y otra vez. Profundo surco, como ese que las lágrimas dejaron tatuado en tu rostro. Si, cierto, yo misma tampoco lo hubiera creído hace tiempo. Sólo se sabe del hambre cuando no se tiene pan. Cuando la caricia se convierte por primera vez en duro puño de acero ya no duele más que el vacío y la soledad que la precedieron y allanaron su camino durante el tiempo suficiente (me amaba tanto…). Y en la desolada tierra que habitas sólo su diminuta gota de agua, bien racionada para mantenerte viva, sacia tu sed el tiempo suficiente. Cuando te roban la esencia que ofreciste en un principio lejano y noble, en el más absoluto secreto, sólo su nuevo dueño puede devolvértela. Sólo su nuevo dueño puede darte un ápice de ti para volver a arrebatártelo en el momento más inesperado. Como un vampiro mantiene viva a su víctima para que su sangre siempre se mantenga caliente, en un letargo cuyo final desconoces, y sin fuerzas para averiguarlo (mi sangre late en tu boca y después con una caricia me arropas). Oyes palabras imperantes: -“¡Sal!, sólo depende de ti, puedes hacerlo si te lo propones. Corre”-. Qué fácil puede llegar a parecerle a los que tienen pan y no tienen miedo. Y sólo ves dos salidas: vivir con miedo o morir de miedo. La palabra libertad es ahora una línea blanca en tu diccionario, y sin embargo, en lo más profundo de ti sabes que para elegir vivir o para elegir morir libertad es el único camino (una vez fue así, libertad existía, estaba en todas partes). Que para elegir marcharte o elegir quedarte libertad es el único camino (vine aquí porque quise, ¿Por qué no puedo irme?). Pero te la arrebataron y duele tanto su ausencia… Ya no te quieres a ti misma, ya no hay fuerza ni valor. Sólo supervivencia. (Un día más, sólo un día más, necesito pensar…- “Te necesito, eres todo”-… Ceniza fría; lava ardiente: mentiras viejas y arrugadas). Pero hasta los desiertos más grandes tienen fronteras que lindan con otras tierras. Y ya no importa que sea mejor o peor, sólo importa seguir viviendo. Buscar tu propia agua (sed), tu propia esencia (aire): tú (¿Yo?). Estás allí, al otro lado, esperándote. Llámate por tu olvidado nombre, proclámate en tu silencio, busca sin cesar hasta encontrarte. Serás de nuevo, recordarás nítidamente que el amor correspondido nunca lacera impunemente. Te engañaron, nadie tiene tu esencia vital, sigue estando en ti. Y entenderás, te entenderás. Ya no sentirás vergüenza ante lo evidente. Te tocó saber qué significa tener hambre sin nada que llevarte a la boca, tú que siempre antes tan llena, tú que jamás lo hubieras creído (era tan real… Era tan… Era…). Habrá dolor y miedo (¿Acaso no aquí?) pero tu nueva fuerza recuperada los convertirá en peldaños para una nueva escalera, hacia un nuevo y apasionante camino: tu vida. El aire se purifica al ascender. Estás en la oscuridad, tienes el derecho y el deber de buscar la luz, siempre hay una luz (siempre había una lucecita, -“Apágala”- miedo en la oscuridad, sudor y frío… Sueño que no viene…). Te miro a los ojos y soy capaz de reconocer un atisbo de lo que fue. De lo que fui. De lo que soy. Y soy libre. Uno mi mano a mi mano, tímidas yemas de dedos cansados y fríos contra el espejo. Miedo late fuerte. Corazón late fuerte. Me lanzo al aparente vacío, pero me lanzo. Yo también nací con alas, (qué arrugaditas están). Se expanden. Vuelo. Estoy volando. Veo mi viejo cadáver allá abajo, me alejo de él. No es un sueño. ¿Qué caída me espera? Siento el viento limpio. Todo está por redescubrir. Adiós miedo. Adiós. Aquella noche caminé y caminé. Sin rumbo. Sabía que muchos me miraban sin entender pero yo ya lo había entendido todo. Caminé hasta la salida del sol y el sol bañó mi nuevo cuerpo. Ahora celebro mi cumpleaños cada 13 de octubre. Tengo 5 años. Apenas soy una niña que quiere aprenderlo todo. Cada día la vida me acaba sorprendiendo, sobre todo al acostarme y hacer recuento. Hubo pesadillas, hubo miedo, no fue fácil. Aún las hay. Pero no hay recompensa más grande que mi libertad". (La Sirena Desterrada). "En esta época de locos nos faltaban los idiotas del horror", Franco Batiatto...

(Es que estoy un poco espesa... Entre "Derribos Arias", el Coronel Kurtz de "Apocalypse Now", pobres Éomer(s) con "Lenguas de Serpiente" como reales asesores (también llamados "Grima"), las merricrismas, princesas por descubrir y cubiertas de lodo... Y los agujeros negros...)... Así que voy a poner de música lo que me de la gana...

(NOTA: Gracias por meterte en mi armadura y ayudarme a matar dragones desde dentro, por tenderme una mano introduciéndote en mi cueva para que no sintiera miedo, e invitarme a salir. Gracias por ayudarme a ver de nuevo el sol y salir poco a poco de la oscuridad. El mundo de la oscuridad es confuso y mentiroso. Gracias por estar ahí desbaratando acertijos imposibles a mi lado. Gracias por encontrarme. Gracias. Gracias. Gracias... Si eso no es amor que baje Dios y lo vea [aunque él lo ve todo y la que es un poco Rompetechos soy yo... Nunca es tarde si la dicha es buena, ya sabes lo que te digo... Te quiero).

martes, abril 01, 2008

"Cerrado por derribo" (Robando títulos ajenos)

"Este virus que no muere ni nos mata..."
CERRADO POR DERRIBO (Robando títulos ajenos)
El viaje en taxi le empezaba a resultar asfixiante y largo. Tras las gafas siempre oscuras dos ojos estaban deseando encerrarse en casa para rebosar. Las dos y pico, la salida llena de coches… Miraba por la ventanilla disimulando su paisaje interior, tratando de no verlo…

- Si le molesta bajo el cristal.
- No, no se preocupe.

Temía por su garganta, el aire aún frío de marzo le daba de pleno pero nada hizo por impedirlo. Ni un solo movimiento, nada merecía la pena hasta llegar a casa. Bastante esfuerzo era tragar lágrima salada con una sonrisa falsa y contestar al taxista que insistente le hablaba del tráfico, “como si la carrera la fuera a pagar él” –pensó-.

Por fin llegaron a su calle, no paró en el portal.

- Un poco más adelante por favor, justo en el semáforo.

Abonó, cogió la bolsa con las compras y se bajó. La tienda aún estaba abierta, quería vino dulce, le encantaba el vino dulce y su garganta no estaba para nada frío. No tuvo suerte, ni en la tienda ni en el bar, ni con el vino ni con el bocadillo que se le había antojado. Siempre que volvía de aquellas sesiones se auto premiaba con algún capricho. Subió la calle, entró al portal, miró el buzón de reojo, tomó las escaleras y llegó a la puerta. Sacó las llaves y abrió.

Arrojó la bolsa sobre la mesa… Una sábana bajera naranja, un cartucho de tinta para la impresora y un nuevo cuaderno de notas y dibujos… Era precioso, fue verlo en la papelería y enamorarse pero ni siquiera miró sus absurdos tesoros recién adquiridos, necesitaba aire. Abrió la reja del balcón tras la puerta y se sentó al sol. Volvió a levantarse y fue a la cocina: en la nevera vino blanco, no le apetecía demasiado pero era lo que había, así que descorchó la botella con toda la torpeza de la que era capaz y se echó una copa generosa. Encendió un cigarrillo, le abrasaba la garganta pero no le importaba demasiado y volvió a sentarse, al sol, con las gafas puestas, mirando a la nada, las piernas cubiertas de bota apoyadas en la barandilla…

Todo le daba vueltas, como siempre… Incapaz de retener la conversación al completo, removida hasta la médula. Una vez más abierta en canal y tripas descosidas hasta casa… Arrastrando sangre vieja.

- Estás mucho mejor, eres muy fuerte.
- Y entonces qué me pasa.

La conversación, no recordaba cómo seguía la conversación… No llegaba a obtener respuesta.

Se levantó de nuevo y entró al salón. Fuera gafas. Fuera chaqueta. Nuevo cigarro. Más vino. Y por fin el caudal rompió los muros de la presa. Se dejaba ahogar entre llanto y aire. Necesitaba romper, sacar, gemir, mal decir… No sabía qué hacer, dónde abandonar la mirada o el recuerdo… Memorizaba…

- Por qué veo lo que veo.
- Eres inteligente, más de lo que piensas.
- Pero meses antes… Ni si quiera sospechaba nada.
- Ya lo iremos estudiando, el inconsciente a veces va más rápido de lo que pensamos.
- Pero no consigo sentirme bien del todo ¿Por qué me pasa?

Y el hilo desaparecía de nuevo. Le había costado tanto confesarlo, decirle abiertamente aquello…

- Creerá que estoy loca, pero…

“Dios, qué estupidez… Por qué no insisto… Por qué no me levanto pongo cara de loca auténtica e insisto… Por qué mierda soy tan educada…”… Recordó aquellas palabras de Antonio que siempre le hacían sonreír…

- La próxima vez vas en camisón, te echas toda la melena sobre la cara y te meas allí en medio… Verás como te hacen caso…
- Jajajajajajaja…
- En serio.
- Si, como esa niña saliendo del pozo…

Cómo le echaba de menos… Pero a quién podía llamar, qué podía hacer… “Hasta mi loquera se hace la loca”… Y todo en su cabeza… Pensaba, daba vueltas buscando claves, una mirada, un gesto, pero no: la misma miserable receta.

- ¿Duermes bien?
- Si, muchísimo mejor, pero los sueños…
- Ya.
- Es que está pasando, todo pasa tal cual…
- Eres muy fuerte, ha sido un año duro. Te superas a ti misma cada día… Ah, disculpa, todo el sistema se vino abajo… Desde hace dos años pero nos dimos cuenta hace un mes por eso tardamos tanto, es una vergüenza…

Su ordenador no estaba… La TFT en la estantería, con la pantalla contra no sabía bien qué ¿Archivos, libros? “No recuerdo… Y a mi qué me importa, qué tiene eso que ver… No hay nadie, no hay nadie, nadie sabe nada, nadie me cree…”. Hacía mucho que no sentía la ira subirle por las sienes… Comenzó a llorar en un grito ahogado y a golpear el viejo sofá hasta hacerse daño con la puñetera madera “de qué sirve gritar, de qué llorar, de qué decir, es mío, sólo mío, sólo yo lo llevo, está en mi, nadie puede verlo, nadie se da cuenta…”. Y perdiendo toda esperanza se quedó parada, quieta, como paralizada. No más esfuerzo. No más.

Miró a la nada.

- Por qué no me hablas maldita.
(Silencio)
- ¿No eres tú ahora mi compañera de piso?, Siempre callada, siempre observándome…

Lanzó la copa ya vacía contra ella y se hizo añicos contra el aparador. Sentía ganas de destruirlo todo, sintió ganas de acabar con todo, pero ni siquiera ese era el camino, sabía que no era ese el viaje y desesperada, sin salida, se desplomó contra el respaldo del sofá, abandonada, lesa por dentro y por fuera. Fue a la habitación y se puso el pijama tras hacer una llamada.

- ¿Qué tal todo?
- Bien.
- ¿Ya has llorado otra vez?
- No, es la garganta, me duele, creo que me acatarré ¿Viste mi mensaje?
- No… Ah, si… Ya imaginé que hoy no vendrías.
- Preferí volverme, además no tengo buen cuerpo.
- Pero cuéntame, qué te dijo.
- Mañana te cuento mamá, todo está bien, es la garganta, voy a prepararme algo caliente.
- Bueno… Un beso.
- Un besito.

Esquivando los cristales se preparó un café y un par de tostadas. Quería aparentar ante ella misma que la tormenta se había disipado tan pronto como había venido, “todo irá bien, es el día nada más” – se dijo sin ningún convencimiento, al menos ya había cumplido- “Mamá ya está tranquila”. Encendió la tele… Daba igual… Un chico deportista, joven y al parecer conocido había muerto de cáncer con su misma edad… Sintió pena. Pero se le olvidó. De pronto recordó a aquél niño. Fue al cruzar el semáforo… Caminaba deprisa y él interpuso una carpeta con papeles delante de ella, hizo un gesto para apartarlo pero su vista acertó a leer “Ayúdanos a Construir un Centro para Sordo-Mudos”… Había unos cuadrantes, firmas extrañas… Le tomó el bolígrafo y mientras firmaba el niño le besó el hombro en silencio con una sonrisa. Ella lo miró ensimismada, cuando volvió al papel vio que había escritas cantidades de dinero, lo que cada firma había aportado. Dudó un segundo, escribió diez euros y se los dio. El niño la miró lleno de agradecimiento acariciándole el brazo, y al ver el brillo de sus ojos no puedo reprimir estamparle un beso en la cara y seguir caminando completamente llena.

No importaba si era para un centro de sordo mudos o no. Esa sonrisa y ese beso no estaban pagados con nada.

Se hizo un rosquito en el sofá y pronto se quedó dormida. Y soñó. Una vez más soñó. Le vio entrando en su cocina de un largo viaje. Ella, en pijama, le ofrecía algo de beber abriendo la ventana en vez de la nevera. Tenía cara de cansado. No sabía si quería que estuviera allí o no. Pero no podía notarse, había venido desde muy lejos sólo para verla, desde tan lejos…

No sabía cuánto tardaría en venir… ¿Días, semanas, meses?... Era una tortura. Ya no podía más con aquello. El aire volvía a faltarle. Esta vez no dejó notas, se levantó y volvió a vestirse. Llevaba dinero suficiente para “ese taxi”. Y ya daba lo mismo. Odiaba las despedidas así que apenas si miró de reojo a su compañera de piso: la soledad le quitó las amarras, en silencio, como siempre. Cerró la puerta tras de sí sin echar la llave por primera vez. Bajó las escaleras, salió del portal, miró de reojo al buzón, con lágrimas en los ojos a los gatos y comenzó a caminar perdiéndose en la oscuridad de la autovía.
"... Este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad".

Cuando llegó llamó a la puerta cubierta de polvo. Siempre estuvo cubierta de polvo. La mochila le pesaba y la dejó en el suelo. Nadie respondió al otro lado –Habrá salido, la ventana estaba abierta- pensó. Y cansado se sentó en la escalera a esperar deseando algo fresco que llevarse a la garganta y abrazarla de nuevo. El camino había sido largo para llegar hasta allí.

Sólo para verla una vez más.

¿Dónde coño están los poetas esos que se atreven a nadar sin guardar la ropa?




"No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazóntan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo...".

martes, enero 29, 2008

Nocturno Amante de Agua

Tuve un momento de comunión con el universo.

Recuerdo ese verano, estaba con mi ya ex pareja en casa de un amigo y las cosas empezaban a ser muy duras.

El día transcurrió tranquilo a pesar de todo, estuvimos comiendo, charlando… Calor tórrido como sólo en el sur. Durante todas las horas la piscina protagonista de la reunión, entrábamos y salíamos de ella a placer. Una copa en la mano, charla, preocupación, olvido… Otra copa en la mano, miradas esquivas, charla amena, dolor oculto… Y así se escapó la tarde tras la puesta de sol.

Aparente indiferencia, fingimiento, y un fuerte esfuerzo por superar un acto tan común como una sencilla barbacoa en casa de un amigo… Que ya no volvería a ser. Ni el uno, ni el otro… Presientes, sabes, ves en el futuro, notas el crujir de las torres, el crepitar del fuego y con una copa en la mano, en plena charla amena con dos amigos, esperas paciente y temerosa con gesto impasible a que los pedazos comiencen a caerte encima…

Miradas esquivas, ojos sin fondo, sonrisas que se fingen por no incomodar…

Y con una copa en la mano llegó la noche y el calor se quedó con nosotros.

Fue sólo un momento, una ocurrencia, una llamada… Varias veces me había sumergido, redimido y bautizado en el agua, pedido en silencio por mí a través de oraciones que palpitaban en mis venas… Me levanté y caminé las escaleras de azulejos pequeños, resbaladizas, embriagada… Más por mi sentir poseído de dolor que por el alcohol ingerido. Fue sólo un momento y ya estaba en el agua… Mi cuerpo se deslizó tras dejar la copa en el borde, mi cuerpo se deshizo, buceé, abrí los ojos pecado en mí, buceé y salí a la superficie completamente inundado mi pelo, me dejé mecer… Estiré los brazos y dejé morir mi cuerpo.

Sólo el murmullo amplificado de mi respiración, vagando a través de un pequeño espacio, el líquido turquesa y derretido me acunaba, todo quedó lejos de pronto, no había nadie más. De nuevo mis ojos decidieron abrirse como ventanas empujadas por un viento interno y antiguo, el espectáculo era colosal: una cúpula de estrellas se convirtió en el techo infinito de mis pensamientos, los negros ya lejanos, los azules presentes… Mi pulso latía, su palpitar en mi cabeza, mi cuerpo abandonado, tomada por el agua, y cada estrella me habló y pude oírlas a todas.

(Tu pure, o principessa, Nella tua fredda stanza Guardi le stelle che tremano D'amore e di speranza!)...

Quizás volví a ser niña a punto de nacer, quizás niña en brazos de mi padre, quizás mujer cruzada por el líquido que sentía me atravesaba y sostenía, quizás por un momento Dios quiso regalarme paz. Y la paz fue infinita…

Comulgué con todo el universo hasta no saber si estaba al revés o al derecho, si giraba o estaba quieta. Todo había desaparecido, y sólo un acto de amor desesperado se me antojó similar años atrás en el recuerdo. Momentos en los que no eres nada para serlo todo, puedes oír a las personas al otro lado del mundo, sentir como crece la hierba, oler el cielo, tocar el espacio y reconocer el sabor de lo efímero y lo eterno que paradójicamente se unen en perfecta comunión.

Y sostenida por manos invisibles soñé despierta, y sentí la existencia absoluta del firmamento como en aquel acto de amor desesperado… Penetrada de forma absoluta hasta lo más profundo de las entrañas, sin que quedara hueco vacío en mi. Como aquella tarde mientras recorría tu cuerpo en una habitación de hotel, y no, no importaban ni la vida ni la muerte.

(Ma il mio mistero e chiuso in me, Il nome mio nessun sapra! No, no, sulla tua bocca lo diro, Quando la luce splendera! Ed il mio bacio sciogliera Il silenzio che ti fa mia!)...

Hay momentos de gloria y nunca sabes cuándo llegarán. Pero lo cierto es que son regalos de Dios en mitad del camino oscuro.

Los guardo.

Son míos.

Para siempre.

(Dilegua, o notte! Tramontate, stelle, tramontate, stelle! All'alba vincero, vincero, vincero!)





¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!¡ Tú también, princesa, en tu fría estancia miras las estrellas que tiemblan de amor y de esperanza! ¡Mas mi misterio se encierra en mí, mi nombre nadie lo sabrá! ¡No, no, sobre tu boca lo diré, cuando resplandezca la luz! ¡Mi beso deshará el silencio que te hace mía! Mi nombre nadie lo sabrá, Al amanecer deberemos morir ! Morir ! ¡Noche, disípate! ¡Pónganse las estrellas! ¡Pónganse las estrellas! ¡Al alba venceré! ¡Venceré, venceré!

(Tú ya vives con las estrellas y en tu voz aún resplandece la vida del eterno despertar. Gracias).


sábado, diciembre 29, 2007

"No he podido comulgar con la mentira"

"History of the (white) world: Venus and the Madelene"
Joel-Peter Witkin

Las hallé al fondo del cajón desastre que habita en todas las casas. Y quizás porque esta noche está resultando fría me entretuve con una de ellas.

“No he podido comulgar con la mentira, no en mayúsculas. Eso me ha llevado al lugar donde me encuentro. La locura de la verdad hace germinar siniestras semillas en nuestra mente y nuestros corazones. Esta noche tengo más miedo del acostumbrado. Siento que me faltan la valentía y el coraje, pero sobre todo veo como si la cordura se me escapara de las manos. Oigo mil voces en mi cabeza y todas me dicen que algo está equivocado que algo no marcha bien. Yo pretendo ordenarlas y no se dejan, se contornean como serpientes enredándose unas en otras. Apenas siento mi vientre y mi corazón late porque así está mandado. Las ilusiones y su luz, como si se hubieran marchado un día y ahora no pudiera verlas, ni dentro ni fuera de mi.

Esta noche está siendo oscura, va a ser larga. Lo sé.

En algún lugar dejé mis datos ordenados, no recuerdo.

Me siento extraño, como si el aire que respiro no fuera el correcto, como si no hubiera soles, como si el día se hubiera extinguido definitivamente.

La gente me mira al pasar sin importarles lo que ven. No ven. Yo tampoco les veo pero les miro, les observo tras mis gafas e intento traspasar sus pieles.

Aquí todo es oscuro.

Quisiera salir de estas cuatro paredes que yo mismo conformo. No hay futuro.

Y hago lo que más aborrezco: sentarme a esperar.

Te dicen “No te preocupes, todos pasamos malas rachas”. Te dices “Estoy aprendiendo, estoy aprendiendo” mientras tus brazos rodean tus rodillas como un niño asustado.

Tienes fe en alguna parte…
- ¿Dónde la dejé?

Tienes la iniciativa.
- Me cansé de tomarla…

Pero sobre todo tienes miedo y desconcierto y millones de instrumentos que chirrían desafinados en tu cabeza. Y te preguntas ¿Estaré ya loco?, ¿Ese era mi fin?, ¿Mi destino?, ¿En esto consiste?

Te dicen “No te preocupes, todos pasamos malas rachas”. Te dices “Estoy aprendiendo, estoy aprendiendo” mientras tus brazos rodean tus rodillas como un niño asustado”.


“Últimos pensamientos de un suicida” (Cartas Ficticias, Marcelo. S.).





R.E.M, Everybody Hurts (no Amalia,you were not alone)

viernes, noviembre 30, 2007

"Cuento Triste dedicado a mi Quimera"

Contando las Olas y Acompañando al Mar, leer escuchar y ver>>>>

Qué extraño es todo esto, qué extrañas las conexiones que nos unen y separan, y ahora tú, Xesús, me haces de nuevo remover tripas saladas y ampliar mi humilde texto con algo que ya te conté... Va por tí.

"Hay un lugar en nuestro planeta muy extraño,
el lugar más misterioso y desconocido del mundo.
Es un lugar no muy distinto al espacio,
donde se difuminan las nociones convencionales
del tiempo y la distancia.
Es un lugar mágico y peligroso,
al cual el cuerpo humano y el espíritu deben adaptarse.
Es el único lugar en el que un hombre, jacques Mayhol,
se siente en armonía.
Es el mar.
"El gran Azul".



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sábado, octubre 20, 2007

"Ventana al Mar"

Imagen: "The Oath Taker" Michael Sprouse +imagen de "La Ventana entreabierta"

"Su madre le trenzaba el pelo, sujetaba con habilidad las cintas azules, mientras los mechones de cabello pasaban rápidamente de una mano a la otra. La niña miraba por la ventana...".
(Este cuento ha sido rescatado de una "Caja de Pandora", un día alguien me lo pidió. Cinco años después he vuelto a leerlo, y me doy cuenta, irremediablemente, de lo poco que cambia nuestra alma y manera de sentir.
Y a tí, si tú, gracias por hacerme aquella petición, por tirar de aquella cinta azul que hoy aún se me enreda en la mente haciéndome una mujer que sigue amando las mismas cosas.)

© Copyright Mar Cantón/ 2007.

sábado, julio 07, 2007

La Sirena Des-Terrada


No es más que un cuento... Quizás, ya no importa.

Nada

Corro hacia la luz.

Para leerlo "Contando las olas" (pinchar aquí)

© Copyright Mar Cantón/ 2007.

Gracias a "Perdidos en el paraíso" y a "Galería Arte libre" por ayudarme en la composición de la imagen con las suyas.

viernes, enero 26, 2007

Luces de Atardecer

Cristalera de la Iglesia del Salvador, Sevilla, diseccionada y retocada con luces de atardecer: hermoso llegando la primavera o al escaparse el verano, allá por octubre ahora. Ahora que el tiempo ha cambiado, y con él las horas y el clima.

Y también el corazón.

En 'Contando las Olas', "Ningún mensaje nuevo" >>>>>>

jueves, agosto 10, 2006

Día raro nº 12 (gatitos en el estómago)

Esta es una carta enviada a el autor de un libro que leí y cuyo nombre no desvelaré, porque no viene al caso. Lo cierto es que en un pasaje de uno de sus relatos, leyéndolo, junto a una ventana desde la cual llevo viendo paisajes desde niña, una melodía insinuada me provocó uno de esos vórtex... No sé cómo explicarlo, uno de esos retrocesos a un pasado imaginario que de tan nítido se convierte en real.

Me dejó completamente pillada y pasé un domingo maravilloso envuelta por la sensación y el privilegio de estar viviendo mientras sueñas.

Como decían en "Como agua para chocolate", te tragas una cerilla que encuentras y de pronto todo el fósforo de tu cuerpo se prende.

Son viajes al interior. Eso es, exactamente eso: un viaje al interior, y nunca sabes en qué momento te tocará un nuevo pasaje... Éso es lo más alucinante.

Al día siguiente le escribí una carta de agradecimiento a la que le tengo mucho cariño, ahí os la dejo.

Infografía creada para la ocasión

Mar Cantón

"...Morning has broken like the first morning..." Ni siquiera recordaba quién era el autor... Eso sí, en cuanto lo leí reconocí su nombre entre toda la maraña del año de la polka... Cat Stevens. No era precisamente la música que escuchaba a mis 10 ó 12 doce años (quizás 8... no lo sé) de motu propio, eran mis hermanos quiénes lo hacían... Leer esa frase hizo el mismo efecto en mi que cuando descrubrí que lo que realmente decía aquella otra canción era "... Country roads take me home...", o el mismo que "Amor Mediterráneo", o "Samba de mi Esperanza"... Son gatitos en el estómago. Y entre menstruos, Cerbero y Medusa (y un "usted" imaginario a quien no pongo rostro salvo por la foto en blanco y negro de la lengueta del libro y por aquel programa del Canal Sur que me hizo comprar y leer un libro suyo por primera vez), desde aquel acto desgarrador e inesperado de nuevo afloró mi niñez. Olvidé sangre y sexo, olvidé deseo e historia, y otra historia se me abrió por dentro de nuevo, inesperada y felizmente. Casualmente era el penúltimo capítulo de su libro y yo dormía aquella noche en casa de mi madre (han operado a Renata). Mis sueños son siempre muchos, el de aquella noche era uno más de tantos. Pero al despertar y abrir la persiana de la habitación, me penetró el sol hasta la misma alma y la melodía volvió a mi mente, como si no hubiera habido tiempo entre cerrar el libro, apagar la luz y volver a encenderla. Gatitos en el estómago. Tomé mi segundo café (el primero aún me lo lleva mi mamá a la cama) junto a la ventana de la salita, el sol seguía donde mismo y me bañaba completamente. Estaba ya en otros "Quéhaceres"... Y ella, siempre ahí: "...Morning has broken like the first morning..." La cantaba en voz alta y en voz baja, sola y acompañada, mientras cosía, y a veces, al parar y quedarme quieta, encendía un cigarrillo y con el pijama rosa de mi madre y su batita prestados para la ocasión, miraba a través de la ventana... "...Morning has broken like the first morning..." De nuevo mi noria de colores, el cielo tan brillante y tan imposible de ver... Los sonidos de mi infancia, tan nítidos... Tan presentes, tan pasados... Gatitos, gatitos pequeños, tiernos, peludos, suaves pero muy inquietos en el estómago. ¿Cómo sacarlos? "...Morning has broken like the first morning..." Y desde mis 34 años miro atrás y veo demasiado, veo mucho más que 34 multiplicado por 365... Pero me quedo con "... Country roads take me home...", "Amor Mediterráneo" o "Samba de mi Esperanza"... En una edad incierta en la que no elegía mis propios sonidos aún. Y siento que el animalillo se regocija por dentro. No es un menstruo, es sólo una niña que se quedó como atascada, como enana, como pequeña, como encerrada sin poder crecer. Y hoy, que apenas empiezo a aprender a convivir con ella...."...Morning has broken like the first morning..." La confundí muchas veces con Medusa, tantas, que casi acabo matándola. Eso hubiera supuesto mi muerte. Traviesos gatitos en el estómago. -------------------------------- Por un momento, por unas horas que hoy lunes (miserable lunes) todavía perseveran ya perdiéndose en mi absurda rutina actual, su relato, su música, me hizo volver a la luz infinita de una infancia en la que todavía no sabía nada pero lo intuía todo. A la nostalgia de lo porvenir. A ese no sé qué. A los gatitos en el estómago. Uno no elige cuándo sentir las cosas, pero cuando la vida te regala un momento así... hay que gozarlo, y yo lo he gozado. No sé si volveré a leer un libro suyo, tengo más de 20 aún a la espera. Voy despacio. Pero Gracias. "...Morning has broken like the first morning..." ------------------------------- Mar.

miércoles, agosto 02, 2006

Día raro nº 8 "El ángel"

Este lugar no me pertenece. Empiezo a mezclarlo todo? No debería. Orden. Hay que poner orden.

"Mujer Cayendo", Óleo sobre tabla. Mar Cantón

Llovieron días y noches, Durante años.
La palabra tiempo no empieza ni termina. Es.
Sueño despierta de nuevo. El Ángel.. El Ángel atraviesa el cristal, Él es el cristal. Él me hace y me deshace. Él me dibuja. Él resucita y me llama.
Mar Cantón, introducción.
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