"...Hay gente que ha nacido para ser feliz y a mí todos los días de mi vida me han engañado..."
-"¿Qué espera Adelle?"-
"Que me ocurra -ALGO-"
"Conmigo siempre es así empieza mal y termina peor... Nunca acierto cuando elijo un número. ¿Ha visto esos papeles pegajosos para atraer moscas en espiral? Pues yo soy igual (...) creo que hay gente así que son como un imán para aliviar a los demás... Nunca acierto cuando elijo un número, todo lo que intento, todo lo que toco se convierte en una putada..."
- ¿Cómo se lo explica Adelle?.
- Ahhh, puesss, la mala suerte no se explicaes como el oido musical se tiene o no se tiene...Fue idea mía porque creía que las historias de amor siempre pasan al lado del marpero yo estaba equivocada, peeero, es normal porque a fin de cuentas buenas ideas no he tenido nunca.
Pero es que siempre me pasa igual en seguida me "envalono" pienso es mi defecto… Menos mal que alguien me recogió si no creo que habría sido capaz de tirarme debajo de un camión”.
¿Quién la recogió?
No se lo puedo decir porque era un hombre casado, un psicólogo, se dio cuenta en seguida de que tenía una depre de la leche, hizo todo lo que pudo para levantarme la moral se desvivió tanto que creí que me había quedado embarazada, afortunadamente sólo era apendicitis… Afortunadamente por decir algo porqueeee… Con el anestesista tampoco tuve mucha suerte…”…
(….)
…”Es curioso cuando la gente parece estar colada por ti cuando no lo está, debe ser fácil fingirlo”.
(…)
Él también era depresivo (…) pero creo que no era mala persona. Al verme los ojos rojos de tanto llorar me ofreció su pañuelo y se marchó… Pueeede queee no me merezca nada mejor debe de estar escrito en algún sitio, no sé dónde…Hay gente que ha nacido para ser feliz y a mí todos los días de mi vida me han engañado”.
Todo lo que me prometieron me lo creí pero nunca he conseguido nada, no sé hacer ninguna cosa, no le importo a nadie… No soy feliz ni siquiera soy realmente desgraciada porque seguro que te sientes degraciado cuando has perdido algo pero nunca he tenido nada mío sólo mi mala suerte”.
¿Cómo se imagina el futuro Adelle?
No lo he pensado… Cuando era pequeña… (…) pero ahora no sé para qué ha servido todo esto, no sé para qué, hacerme mayor… El futuro es… Es como una sala de espera, como una gran estación (…) y detrás de los cristales un montón de gente que pasa corriendo, sin verme (…) tienene prisa (…) y yo me quedo sentada, esperando.
- "Que me ocurra -ALGO-"(una vez más, gracias Agus, deseaba, anhelaba volver a dibujar en mi Diario... ;))
En una extraña noche de abril se me abrieron los sentidos con este secuencia de película que espero poder ver en breve... Saqué, sin más pretensión que sacar y sin esperarlo. Los diálogos están tomados del video.
A su lado es serena, que no sirena. Ahora mira al mar desde sus piernas bien formadas en cuyo arco se esconde el vientre que le desea y lleva. Le soñó sin atrever a imaginarle ni darte forma, y bien es cierto que se sueña lo que se ha visto. Lo que una vez vieran unos ojos de niña. Ya no más océano oscuro, el mar es azul, y verde… Y como predestinada la mantuvo viva sabiéndole. Y las caracolas cuna, las estrellas blandas, las criaturas (y sus miradas) que fueran su única compañía en un trono sin rey alguno le bailan tras los ojos para que a través de ellos pueda verlas, él, parte de su médula ósea, sangre de su sangre, él en un camino que no se explica… Y a lo mejor ni quiere.
Eres paz, mi paz. Eres el principio y el final. Eres la luz que nunca se fue. Eres el sentido de cuanto aconteció. Ahora que el mundo ha cambiado, acá, adentro, desde el vientre que cobija el arco de mis piernas bien formadas que miran al mar. A la que fue mi casa y me mantuvo. Porque a tu lado soy serena, que no sirena.
ÍO, también Ephimaris, es videocreadora y compañera de cuadernos virtuales, apenas acabamos de conocernos y ha sabido captar de una manera prodigiosa para mí un momento crucial en mi vida. Ha contado una historia, una historia muy real sin ella saberlo, y me ha hecho un regalo que no olvidaré nunca.
GRACIAS con la mayor de mis sonrisas, tengo mucho que aprender de ti.
ÍO (ephimaris), video 183.Un regalo para alguien muy especial para mí: Mar CantónImágenes creadas por Ariam Ram (Mar Cantón)
y extraídas de su blog: http://diariodediasraros.blogspot.com/Música: Folie D´amour.Neuronium
"Ecografía de una flor negra, variante 01", Mar Cantón.
Te leo y contemplo una pintura de Giger desde el arco hasta la punta, te veo reptar las aristas que tus palabras forman en frases complejas que decaen o ascienden haciendo sangre. La miseria amamanta a la lujuria con su sexo raído mientras se tocan las liras e insinúan los cantos que nunca sonaron fuera de la cabeza, ni más allá del sueño o la mentira. El miedo se esconde de sí mismo en tu paisaje.
La criatura muere antes de ser concebida. Un duelo de muerte en vida por beber su sangre blanca, inmaculada. Se seca cuando llega a la boca, no mata la sed. Eterna. Imaginan fluidos para seguir viviendo, se deslizan por ellos, lo bailan y dibujan su ausencia con sus atrofiados cuerpos... Y es entonces cuando puedo ver el río cobrando almas, sus olas suavizando los picos puñaladas, las arcadas de agua y su violencia.
Abrid la boca. Ahora. Ahora sí, que arrastre vísceras y lave almas, abrid la puerta a la nueva sangre, dejad que os fluya y redima de nuevo, pronto la sal a las heridas y tras el dolor la cura, la sanidad... Pronto el mar, como siempre y para siempre, pronto el mar y sus olas, ordenando, lamiendo, partiendo, lastimando, colocando, arañando, sujetando, acunando...
Sólo falta la tormenta, las nubes empapadas, gordas, grises, decadentes, llorándonos encima en este insoportable estío que no termina de morir ni de matarnos. Los cuerpos están tendidos y rendidos, listos para el bautismo que selle el pacto con la no muerte y nos permita estar de nuevo unos centímetros más cerca del horizonte a nuestros ojos... Para caer abatidos otra vez a los nueve meses.
Dos de noviembre, minutos antes del medio día, 27º y su guadaña.
Gracias a Alberto García Salido, "No pasa nada de nuevo..." Por mostrarme su magnífica obra (de su página el tema "Syriana", de Alexandre Desplat que incluyo). Entró viento de norte, al fin...
(Siento todas las respuestas que aún faltan, me pilló el toro de las ganas de pronto…)
He pensado en la piel que se curte al sol,
En las cosas que se hacen duras,
En las estrellas que se apagan
(Porque es la ley del mundo),
Y con ello trato de explicar
Que me ocurre justo al contrario
Y que tantas cosas no caben en mí
Porque son mucho mayores que yo misma
Y todas suenan al mismo tiempo…
…Y por ello me quedo callada.
Para que hablen ellas…
…Y te digan.
Por qué te miro y lo siento todo,
Hasta el más escondido rincón del universo
(Cómo puedo yo explicar eso).
Sólo tú sabes...
x
Hedningarna - Täss'on Nainen ("He aquí la Mujer"),
(recomendación: escuchar con auriculares a todo volumen)
..."He aquí la mujer traída por el viento,
traída por el viento y tirada por el agua.
Conducida por las olas del mar,
empujada por el oleaje del mar.
Cuando me ponga a cantar mi conjuro
transformaré los mares en miel,
la gravilla del mar en sal,
la arena del mar en guisantes.
Una vez sujetándome el cinturón,
una vez poniéndome la camisa,
enganchándome con la hebilla,
poniéndome el calzado.
Álzate, carácter mío, desde la grieta;
sube, pecado mío, desde el regazo de la tierra,
sube, pecado mío, desde el regazo de la tierra,
duendecito, desde debajo del álamo".
--------------------------------------------------------------------------------“Los poetas están en el mundo para hablar cuando los poetas que están en el mundo se quedan sin palabras”-----------------------------------------------------------
A ti que en silencio entendiste y valiente encontraste.
Me salgo por los ojos para serte.
Como engendrados de la misma semilla.-Mar Cantón, 2009-
"El final de un viaje siempre lleva consigo el principio de otro"
("Renacimiento", Ariam Ram. Gracias a MOBTOMAS, me inspiró para el nombre).
Sí, quizás debería dejar de sentirme culpable por estar sentada frente al muelle escuchando gaviotas extranjeras. Debería dejar de sentirme culpable por poder oler el sieno, lodo marino muerto sobre cemento. Debería dejar de sentirme culpable por ver la sombra de mi mano contra el papel, rodeada de dulce ocre. Por ver las montañas del horizonte cubiertas de bruma mientras la fina brisa envuelve mis gasas de difunta que resucita al leve sol de la tarde que se marcha. No debería sentirme culpable por llenar de aire limpio mis pulmones y exhalarlo pausadamente. No por escuchar el lenguaje de las aves y el rumor quedo del mar. No por estar a cientos de kilómetros del todo y del vacío.
No, porque no pertenezco a nadie ni a nada, soy una ínfima parte de Dios y la consecuencia de mis actos. Y todo ello me trajo esta tarde aquí. Y desde aquí despido con flores imaginarias las cenizas del pasado y limpio mi alma en ritual silencioso.
Me deshago dolorosa y dulcemente de los harapos de lo que ya no existe y soy capaz de sentirme tan profundamente sola que hasta el bostezo de la tarde me llena de paz. No hay máscara, no hay juego, ni disfraz, ni mentira, ni verdad. Soy yo. Sólo yo.
La esencia oscura de la muerte se disipa, se esparce, sale por cada sereno poro de mi cuerpo sin acto más violento que la pausada respiración de mis agallas.
Las verdaderas despedidas se producen en lo más interno del ser, en lo más escondido.
No, no he de sentirme culpable por tener la fortuna de pasar así mi duelo. El mío.
En tu milenaria compañía.
(Carta en pago al primer acto psicomágico: "viaje en la vida").
No, no fue ese el billete que compramos. Se abrieron los ojos entre lágrimas y risas y asistimos de la mano al teatro de la vida, como actores espontáneos sobre el escenario siempre inconcluso que conforma el universo, cuya única y aparente frontera es nuestra propia epidermis. Ay si aprendiéramos que no son más que alambradas que sempiternas y oxidadas esperan su derribo.
Mar.
TOQUINHO - ACUARELA
“No, y sigo diciendo que la culpabilidad es inútil. El error está permitido, siempre que se cometa una sola vez y dentro de una búsqueda sincera de conocimiento. Ésa es la condición humana: el hombre busca el conocimiento, ¿y qué es el hombre en busca de algo sino, por definición, un ser errático? El error es parte integrante del camino. Abandonamos esas experiencias negativas, pero sin arrepentimiento alguno. Nos habían abierto la puerta del verdadero acto poético. Para hacer una tortilla hay que romper los huevos”. (...)
“¿Y el despertar? Las tradiciones espirituales hablan de los que han despertado…
"Despertar es dejar de soñar, desaparecer de ese universo onírico para convertirse en aquel que lo sueña”.
...Por último, la acusaron de algo parecido a destruir “catedrales milenarias”… A lo que su ya casi cadáver respondió en silencio y sin mirada, con oídos rebosantes de indignación y muchísimo cansancio:
- (Ah, ¿Pero conocéis alguna? Yo pensé que no creíais en esas cosas salvo porque alguien las cantó alguna vez… Sí, ese chico (*) siempre tan resentido que decía vivir en otros planetas, alguien me lo presentó, alguien que vendía billetes interestelares a ninguna parte… ¡Que le pongan una estatua!).
(De pensamiento y obra…).
Y quedó rendida, lesa, su fantasma realizó los últimos y necesarios esfuerzos por ella y todo sus órganos, demasiado expuestos a la radiación, hasta recoger los últimos pedazos de su templito, insertándolos en un puzzle de arterías y vísceras laceradas cada uno en su lugar correspondiente. Y se introdujo de nuevo, tras la ardua tarea, en su famélico cuerpo, devolviéndole el soplo de vida que, dormida, agradeció con un suspiro de un azul marino casi extinto.
Y mientras ese fantástico anuncio le preguntaba desde la televisión si le gustaba conducir, sus ojos construyeron con mil mariposas una nueva sonrisa tras el último y agotador viaje, y llenos de brillo sintieron como páginas en blanco inmaculado el resto de su vida… Completamente desconocida, justo en ese instante que se escapa para dejar pasar al siguiente sin tener en cuenta al que acaba de marcharse ya.
Lugares sagrados, sin principio ni final conocidos, por ellos pasan luchadores de sueños, hacedores de magia, artesanos silenciosos que habitan su esplendor a lo largo del tiempo que los hombres nos empeñamos en medir, enriqueciendo estancias oníricas con enormes balcones al mar inundados de luz, temerarios aventureros de sombras, tejedores de la luz, constructores de espejos en los que poder vernos reflejados para ser más bellos o más terribles… Aquellos que dan la vuelta a su ser para mostrar sin pudor lo aprendido, y lo comparten, y lo regalan, y lo hacen tangible para nuestro deleite.
Aquellos que lloran, ríen, dañan, curan… Y convierten sus experiencias en enciclopedia a la que siempre poder recurrir cuando lloramos, reímos, hacemos daño, curamos, vivimos o morimos.
ÓSCAR CALAVIA es uno de sus moradores. Lo sé de oídas, pero el soplo es de la mejor confianza… Desde muy joven he escuchado pequeños retales de su prosa-encaje de viento, retrobulbar y bilateral, (como las orbitarias vacuolas de mis ojos que convierten el azul en miles de naranjas, cielo en mi mirada al cerrar los párpados y abrirse su revés). Y aunque ahora ellos, mis ojos, no puedan aún disfrutarlo, de oídas, lo gozo y comparto la alegría de la recompensa a su trabajo.
«Es agradable la sensación de libertad de Las botellas del señor Klein: uno no tiene claro si entre las manos lleva cuentos o una novela, si un puzzle o un espejo roto. Concebido como un juego, menos 'rayuelesco' de lo que el índice propone, será el libre albedrío de las múltiples historias lo que guiará al lector hasta su disfrute»(Paul Viejo, Público).
"Rozando como un soplo la piel, el Dermomante, quizá sin pretenderlo, hacía la luz sobre lo más íntimo, como si la piel fuese una entraña mucho más escondida que cualquier víscera. Quién sabe si nuestros enigmas no corren sueltos por la epidermis, en lugar de emboscarse en algún ventrículo secreto del corazón".(Fragmento perteneciente al relato “El Dermomante” de “Las botellas del Sr. Klein”, Óscar Calavia).
Suerte haber imaginado sin leerlo a su “Dermomante”, y así quedará rebautizada esta obra per secula seculorum, me temo, con la esperanza de poder disfrutarla en palabras algún día no lejano.
(Gracias a Diego Calavia, Magoy "familia" por encantamiento y antojo de los "códigos binarios", por la Antropología [profesión de ninguno de los dos] y por la amistad y vocación de nuestros hermanos de sangre).
Esta imagen ha sido una de las que han compuesto la exposición “El Ojo de Ariam (De Sirenas Des-terradas)” que concluyó el pasado día 26 de febrero. Hace algún tiempo Alberto Trinidad, escritor, cirujano del cielo y compañero de océanos me bautizó así en su templo de arena: Des-Terrada... Sirena. Y no se equivocó.
"Antes de nacer, en el feto de su madre, Alberto Trinidad tenía una amiga imaginaria con la que jugaba a juegos que no recuerda. Cuando finalmente fue extraído de esa matriz y expulsado al mundo en 1975, descubrió que su amiga imaginaria era su hermana gemela, y que no sobrevivió al parto. Desde entonces, Alberto Trinidad cree en las sirenas (...)".
… Porque sólo duró un día, un día muy especial en el que todos estuvisteis presentes. En persona y en esencia, representados en cada obra. Obras que fueron gestadas gracias a las ganas de seguir viviendo y expresando por encima de cualquier roca dura que quiera aplastar el alma.
Esos templos, esas catedrales…
Son indestructibles.
"TRAS LA OLA", Mar Cantón.
Os lo he agradecido a todos mil veces pero no me cansaré de repetirlo y quiero aprovechar para aumentar la lista: gracias a mi madre, sin ella ni siquiera existiría yo (quizás el mundo fuera mejor así, jajajajaja, pero que se lo hubiera pensado antes ;), a mi hermana, Manuela Cantón, por sus maravillosas palabras y el apoyo incondicional, y a toda mi familia por soportarme estoicamente. A Javi, por su infatigable capacidad para dejarme estar “tranquilamente intranquila”, qué buen día echamos, ja! A David por estar a mi lado desde la “otra orilla” y no dejar de demostrarme que “la meta es el camino”. A Alberto, hermano de agua, por el bautismo, la amistad y el apoyo constante. A Ismael por guardarme los puntos rojos, por “estar” y querer “seguir estando”, a Agustín por aguantar mis nervios y no mandarme a hacer puñetas, a Manuel por cederme su espacio, su casa (Corral de Esquivel) y por regalarme esa gárgola papirofléxica llena de esperanzas buenas que nunca olvidaré. A Juan Ignacio y Nati por el esfuerzo inesperado que me llenó de lagrimillas emocionadas los ojos. A Lobo (pelusaloca) por presentarme a su chati, jajajaja (y dejarse ver, el puñetero). A Raquel por sacar un hueco sólo para estar a mi lado. A Cruz porque aunque aparezca y desaparezca está siempre. A mis compañeros de ex/trabajo por seguir apoyándome en cada paso importante. A Anabel la Cuentista y Manuel Amaro por “publicitarme”… (Qué ganas de ilustrar/os, de escribiros, de leeros...). A Diego Calavia por colocar al híbrido “Dermomante” en una de sus virtuales páginas mágicas. A LaCroix porque llevé flores en el pelo aunque nadie las viera y eso, sin duda, me dio suerte y fuerza. A Mato, Sonia y familia por esa tarde inesperada tras tantísimos años, convirtiendo en azul un rato muy gris... Y por supuesto a los “compradores”!!!
Me dejo una enorme lista atrás más no me salto a nadie pues todos vuestros preciosos minutos regalados están en mí, en mi pequeño, inquebrantable y sagrado templo: mi corazón.
Incluso los minutos que me faltaron, los que me fallaron, los que me negaron o me robaron… Así que gracias también a las nubes oscuras y a las máscaras, gracias al miedo, gracias a la experiencia y sobre todo, gracias a la vida y a la muerte, sin todos ellos esta entrada jamás hubiera tenido ni título, ni introducción, ni música…
… Por poner un ejemplo.
"Mi mano contra el sol.
Queriendo alcanzar el polvo de roca, húmedo, imposible.
Onírico, fantástico, antojo vacío de roca lleno de mar huido.
Mi mano caliente.
La arena fría.
El espacio justo,
sólo atrapado por una ilusión.
Qué ilusión.
Buscamos vida en las rocas de mar, alucinados por los verdes y las transparencias.
Hemos caminado mucho.
Hermosos senderos de agua dulce y salada para llegar aquí.
Y aquí me paro. Contigo.
Como niños, de la mano.
La vida se abre paso.
Desde lo más profundo y antiguo hasta la superficie recién bautizada.
Absolutos principiantes a punto de aprenderlo todo".
Mar Cantón.
DAVID BOWIE - ABSOLUTE BEGINNERS
"I've nothing much to offer
There's nothing much to take
I'm an absolute beginner
And I'm absolutely sane
As long as we're together
The rest can go to hell
I absolutely love you
But we're absolute beginners
With eyes completely open
But nervous all the same...".
Parecen eones aunque nuestro calendario lo cuente por meses, semanas y días. Os echo tanto de menos… Os debo muchas cosas. Qué ganas de pintar de nuevo en mi diario: el vuestro.
Me han mantenido distante sonrisas y alguna lágrima mezquina (dolor de sienes que aprieta y desquicia, médicos y químicas que ya conocéis… Al fin y al cabo rutinas de mi vida). Me quedo con las sonrisas y lo mucho aprendido.
(Demasiado, porque hasta en la felicidad se escriben cosas en el libro del haber y el deber que no gustan: de todo y todos, de uno mismo. De ausencias y silencios. De espejismos… Aunque también de hermosas fidelidades y respetos).
Mas dejando a un lado lo aprendido (que como siempre cupo en mi maleta), bienvenidos todos, nuevos y viejos amigos, bienvenidos todos y yo.
He querido dejar esta entrada a modo de “nota”, de postal. Aún no me recuperé del todo y como casi cada otoño “rueda mi rueda” de la fortuna. Y esmerándome en ella ando.
Deseando volver a mi hermosa rutina (ésta), cargada de proyectos, y con la intención de visitaros y responderos lo antes posible.A todos mil gracias, accidentales y habituales; amigos, enemigos y adorados indiferentes.
Hasta muy prontito…
(Y “Qué Dios reparta Suerte” :)
P.D.: Quiero dejar un recuerdo especial para “LA GATA”… Apenas la conocí, tampoco pude darla a conocer como se hubiera merecido…
Nos sentamos sobre una duna de arena virgen, el viento soplaba fuerte, muy fuerte, y yo, (silencio interior) contemplaba al mar desde la distancia suficiente y exacta. Querías pasear por la orilla, torpemente no encontré palabras para explicarte que con eso bastaba, con el lenguaje del viento envolviéndome, con el fuerte olor de las algas muertas, y de las vivas, con su sonido de olas quebradas… Ya estaba en mis ojos…
Despacio, había que ir despacio. Mantener la distancia es importante cuando te enfrentas al Ser, al Todo…
Ya estaba en mis ojos, y en mi piel, y en mis oídos, ya estaba germinando en mi entraña.
Y yo ya estaba allí.
Primera comunión…
Y tú conmigo…
Cómo explicar los símbolos, las señales, la lengua húmera del viento, la mirada del gran, gran azul.
No sabía cómo contarte que si me acercaba más hubiera sido probable que acabara penetrándolo con todo mi ser, desnuda por dentro y por fuera, sin importarme el frío ni las rocas…
Me llevaste al mar.
Y yo lo deseaba tanto…
Me dejé pasearlo, rondarlo… Rodear su orilla, su espuma… La llamada era intensa, tuve que agarrarme, sostenerme.
(Cruce de miradas infinito y antiguo).
- No puedo, no debo…
(Plenitud).
- Con estar aquí es suficiente. (Tú conmigo, mano a la que asirme).
En la mañana volvimos a pasear su lengua transparente. Hacía sol aunque el viento soplaba y la embravecía, me quité la ropa y decidida fui a su encuentro. (Extraña ansiedad). Las olas rompían con fuerza, amenazantes, lo rodeé de este a oeste, de norte a sur… Buscaba la entrada que me era negada por primera vez en toda una vida… Volví a buscarte dándome por vencida, me arrepentí, me di la vuelta, volví a mirarle con súplica y enfado… Rugía con más fuerza.
(Olas que rompían y rompían, altas, muy altas).
- ¡Déjame entrar, ábreme un maldito camino! ¿Qué te pasa? Vengo a bautizarme ¿Acaso no lo sabes ya? ¿Por qué me echas?
Necesario, vital… Me tomaste de la mano ayudándome a encontrar la senda, caminamos hasta dar con la puerta de agua (¡Y viniste conmigo!, yo que tan decidida y sola)…
No necesitaba más que sumergirme, sentirlo, vestirme de él, silenciar mis oídos con sus ondas submarinas… Y salir.
Alegría.
Ya había encontrado el mar que buscaba en tus ojos días atrás, sin esperarlo y desesperada. Lo supe con miedo. Y aquel baño sagrado completaba el deseo cerrando el círculo de ansiedad de semanas, de días, de horas.
(Despacio, había que ir despacio. Mantener la distancia es importante cuando te enfrentas al Ser, al Todo…).
Y entonces ocurrió lo inesperado: me giré un segundo para contemplarlo y contemplarte mientras mis piernas aún con escamas dejaban atrás el agua…
Mis piernas…
Cuando le vi tan cerca era tarde, me dejé tomar ante lo inevitable, arrastrar, empujar, arañar, tragar, escupir… El mar me echó del mar y me dejó en la orilla.
Lesa.
Qué dolor.
Qué sorpresa.
- Ya tienes piernas: camina.
(Ariam me hablaba entre la duda y el desconcierto, la vergüenza y la risa…).
Y con las heridas trazadas y curadas, con la piel rasgada y sin miedo, caminé con mis piernas y a tu lado.
Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht
Bert (Bertolt) Brecht, nacido Eugen Berthold Friedrich Brecht (Augsburgo, 10 de febrero de 1898 – Berlín, 14 de agosto de 1956), dramaturgo y poeta alemán.
Hay hombres que DAÑAN un día y son buenos. Hay otros que DAÑAN un año y son PEORES. Hay quienes DAÑAN muchos años y NO SON BUENOS. Pero hay los que DAÑAN toda la vida: esos son los PRESCINDIBLES.
Mar Cantón
Mar Cantón (Delgado), nacida María del Mar Cantón Delgado (Almería, 04 de octubre de 1971 – Sevilla, en algún lugar y momento), Creativa y Diseñadora Gráfica, Técnico Especialista en Publicidad y Experta en Marketing. Que como extraño caso volvió de entre los muertos unos meses después (no hay constancia de la fecha exacta), continuando como pintora, ilustradora, creadora, aprendiz de escritora y sobre todo: APRENDIZ DE LA VIDA.
Me disculpe el Sr. Brecht...
No sé por qué esa tendencia mía a perdonar siempre. Es bueno, sano… Y la verdad, me sale de lo más natural, no puedo evitarlo, me joden y perdono, me insultan y perdono, se ríen y perdono, me ningunéan y perdono, me ignoran y perdono, algún comentario “desafortunado”… Y perdono…
Y lo más gracioso, incluso perdono sin que me pidan perdón a mi. Cuánto más orgulloso, soberbio, obtuso, intolerante, egoísta… Sea el “ser” con más ganas perdono (aunque previamente salgan de mi cuerpo como ectoplasmas sapos y culebras… Humana sí que soy… Quizás por ello suelo pedir perdón también, me gusta pedir perdón, si).
Pierdo un precioso tiempo de mi vida en “justificar” los malos actos ajenos, en tratar de entenderlos, en darles sentido… Para por supuesto, poder perdonarlos.
En ocasiones incluso, he llegado a culparme a mi misma al no encontrar un “por qué” convincente para perdonar.
Quienes bien me quieren no paran de decirme algo muy simple: pasa. Y hoy, me he dado cuenta de hasta qué punto “paso”.
Nunca dejaré de perdonar, perdonar es bueno, sano, da paz… Se duerme muy tranquilo cuando se perdona a alguien… Pero aunque siga perdonando he aprendido que no merece la pena perder el tiempo. Mi tiempo es precioso: crée, pasée, tenga un momento “ácaro”… Es decir, esté ocupada o rascándome la barriga… Sólo merece la pena preocuparse por aquellos a quiénes quieres, por aquellos que te quieren.
“El que anda entre sabios, será sabio, pero el que anda entre necios saldrá mal parado”.
No se puede perdonar hasta que no se está preparado para asumir cuánto daño te hayan hecho y el peso verdadero de la pérdida. Llorarlo y aceptarlo. Y si no te ayudan y te siguen arreando es más difícil perdonar de corazón.
Así que puedo decir que perdoné muchas cosas, pero otras tantas aún: no.
Y como no voy a perder mi tiempo más en pensar en qué piensan o por qué piensan lo que piensan quiénes parece que piensan pero en verdad no piensan en nada salvo en ellos mismos… Dejaré que el tiempo y Dios me hagan olvidar, y con el olvido… Llegará el perdón. Como dice IGNACIO… “Cavilando”… (en “letra” alta… Hoy me “dio por ahí”…).
Mañana comienza un pequeño camino cuesta arriba que habrá de durar una semana de ocho días… Vengo de escalar un monte, digamos que de dificultad 2… Cuando llegue a esa “cima” no sé si tendré que seguir escalando más empinado si cabe. Si es así y así me toca: escalaré, con ayuda y cariño pues es de tontos pensar que uno puede solo con todo, que no necesita a nadie.
Pero si al llegar sólo veo cielo, aunque siempre haya alguna nube… Creo que volaré, alzaré mis alas y volaré alto… No sé a dónde, no sé cómo… Sólo sé que si lo hago, si lo consigo lo haré con la misma ayuda y el mismo cariño, pues también es de tontos pensar que solo, se puede ser feliz.
Como decía Silvio: “Yo sé que hay gente que me quiere, yo sé que hay gente, que no me quiere”.
Ahora tengo que descansar, y descansaré en el murmullo de olas susurradas al oído, en la luna de mi ombligo, en la espuma de mi pelo, tejido amorosamente por manos invisibles, negando la oscuridad del mundo en mi sueño de cuerpo amado y hendido, de alma calmada y cansada, dulcemente retratada, acariciada, respetada, viva… Hasta mañana mundo… Hasta mañana...
Dedicado a todos aquellos que no me quieren, con el corazón.
Llevo varios días con esa frase en la cabeza. Creo recordar (pues ya recuerdo poco) que me surgió en un momento “pelusa en el ombligo”, es decir, en uno de esos momentos en los que no estás haciendo nada útil salvo criarlas mientras “apoyas todo el largo de tu cuerpo” en el sofá, en los que te da igual lo que haya en la tele… O simplemente lo que “haya”…
(-¿Está encendida?)
No es hora de nada o es hora de hacer lo que todos: dormir (momento lechuza), pero no tienes sueño, quieres una Coca cola pero no hay energía suficiente en todo tu ser como para hacer que despegues el trasero de la mullida plataforma que te sostiene… Y la falta de energía pesa más que la sed (puedes estar así minutos e incluso horas)…
El techo se convierte en “todo un mundo” demasiado complejo ya de por sí (o cualquier punto indeterminado de la habitación, cuanta menos información contenga, mejor). Tendrías que hablar con mil personas pero eres incapaz de plantearte ni siquiera la idea de mirar el aparato…
(- ¡Dios!, que no suene el teléfono ahora...)
Podría ser el momento ideal para ver esa película que tienes ahí desde hace no sé cuánto… Pero la inmovilidad mental te lo impide. Tienes hambre… Y ni siquiera eres capaz de llamar a Telepizza… (Por tal de no menear el teléfono).
- Sí, no vaya a ser que “se anime” y suene. (En voz alta contigo mismo).
¿Abrirle la puerta al chico del reparto? Sacar la cartera…
(- Estará en el bolso, que está en… ¿Dónde estará el bolso?... ¿Tendré cambio?... ¡Puf! , paso, luego).
(Me encanta ese “luego”).
Si eres fumador enciendes cigarrillos cada equis (el vicio que es un ente ajeno a tu consciente te mueve el brazo solo)…
(- mmmm… No tengo tabaco…).
No lo ¡Exclamas! Con pavor… Ni si quiera lo dices en voz alta… Lo piensas…
- Psé… (Un sonido).
(Grave, muy grave…). Eres capaz de fumarte el “puro de la boda del año pasado” si “acaso”… Y vuelves al techo…
(- Que no, que no me visto yo ahora ni bajo ni líos… Aunque si llamo al chino en vez de a Telepizza lo mismo tienen tabaco y… Pufffffffffff…).
Media vuelta en el sofá, el cojín se movió, la postura ya no es “perfecta”, ahora estás viendo la cortina, tu cerebro se tiene que “reiniciar”, gruñes:
-ggggffff…
Cierras los ojos, los abres, reinicias el cerebro pues no queda otra y sueño no tienes...
Podrías estar al menos triste o deprimido (una manera fácil de encontrar la excusa perfecta para estar “¿Desganado?”)… Pero ni eso, ¿Alegre?...
- Pues no sé por qué…
¿Preocupado?
(- Pues va a ser que no…).
Aunque no te falten motivos…
(- “Me siento solo…” mmmmm…. ).
Te recreas en ese pensamiento “fácil”, pero te acabas dando cuenta lamentablemente de que no, estás la mar de a gusto y no “estás solo”, y de nuevo la cortina. “Surge” como de la nada un “sonido” que lleva ahí el mismo tiempo que tú: los vecinos… (En el silencio de ese día llamado domingo para el común de los mortales)…
(- Señor, hay que ver esa familia… ¿Por qué se comunicarán a gritos? Ya han puesto el programa ese de la tía esa… Los lunes no suenan… Sólo los fines de semana… Claro, estarán trabajando… Qué horror… ¿Es el padre? Creo que ahora es el hijo… ¿Y le habla así a la madre? Yo soy ella y le doy… Aunque menuda corralera, normal, el chaval está hasta los… Pero claro, qué se espera de un chico que se ha criado entre gritos, porque a veces es el padre ¿O no?... Hoy no vino el resto de la familia… ¿Serán varios hermanos o hijo único? Para mí que para ellos es normal… ¡Hala! “Radio Olé”… Y nada, que con radio y todo… Qué barbaridad… Menudo clan… Gggggfffff…)
Y ¡Les estás escuchando! No sólo oyendo… Les escuchas, te recreas, prestas incluso atención inconscientemente… Una sencilla mosca y su lengüita chupóptera sobre la mesa podrían ser una delicia para tu cerebro… (Si la ves bien que no es mi caso, pero lo recuerdo, eso sí lo recuerdo…).
Y cuando te das cuenta llevas una hora tocándote el ombligo, literalmente, quizás un movimiento sísmico de 7 en la escala Richter podría “sorprenderte”, hacer que fruncieras el ceño o que por un instante tus palpitaciones superaran las “12 por minuto”…
Es el éxtasis del ácaro.
Formas parte de todos ellos, eres como uno más en tu alfombra, o junto a “la mosca”, eres tu ácaro, en tu casa de ácaros, no existes, no eres, nadie te ve, nadie te oye… Eres el ácaro de la pelusa de la esquina cualquiera de la planta quinta de un bloque, en una ciudad, en un país, en el mundo, en el espacio…
- ¿El espacio?
- Si, el espacio.
- mmm, el espacio…
Y quizás, en ese instante justo (mientras aquel primate primero golpea en tu mente un hueso e intuyes que el astronauta aún levita en la nada hacia la nada), regresas, te joroba no tener tabaco y te entra mono, te levantas a por la Coca cola por matar el gusanillo del tabaco, revuelves y encuentras “el puro” en aquél cajón del mueble ese, vuelves al sofá pero esta vez te sientas un poco “tensionado”, cambias el canal como si supieras qué "pasaba" y te paseas por toda la programación (sigues sin “querer” acordarte de la película “esa” que “deberías” de haber visto), no llamas a Telepizza pero te haces un paquete de palomitas, miras al teléfono: ya no es un “enemigo” pero mejor “no meneallo”… Te recuestas de nuevo, apagas la tele y cierras los ojos.
(- Paso de irme hasta la cama).
En verdad no lo piensas si quiera, es un “acto reflejo”. Y como ácaro en tu pelusa de ombligo te duermes, mullidito, calentito…
- ¡Uy!, el despertador…
El último minuto “trascendental” de los 60… Dos neuronas consecuentes para un acto programado y con perspectivas de futuro… Agotador… Y en tres leves segundos de lucidez:
(- ¿Pero mañana es domingo?, pues va a ser que si… Bueno, lo pongo…).
Menos mal que esto ocurre de cuando en vez, putapénicamente lamentable, la dejadez llevada a la enésima potencia, el abandono en la pelusa… “La hora del ácaro”… pero cuando has estado varios días aguantando a la peña de la oficina, o de médico en médico, o sufriendo porque “aquel capullo no llamó”… (Añádanse millones de posibilidades)… Mejor apagar el disco duro, formatearlo y reiniciar sin contenido alguno partiendo de cero (léase: día siguiente tras dulces sueños, cielo azul o gris y 23 maravillosas horas por delante para llamar a un colega, salir a dar un paseo, ver una película (incluso en el cine), disfrutar del “aire”, hacer el amor, la guerra, ver el telediario, preparar la mejor mayonesa del mundo, dibujar, escribir, pensar, sentir la vida correr por las venas… Y RESPIRAR).
Y tras ello, me dispongo a dar media vuelta, recolocar el cojín, arroparme bien en la mantita y “DORMIR”… Como un acarito… Y como ya dije a algún amigo: en mi sofá, donde sólo quepo yo y no cabe la menor duda. Y soñaré, y al soñar, allá donde sólo yo decido o me hablan las voces que no entiendo me habré reconstruido, habré “vuelto a ser”, me acunarán el mar y sus mil maravillas, y el capullo, el compañero pulgoso o el médico de bata blanca dejarán de ser… Y en las benditas próximas 23 horas sonreiré al segundo próximo tras el anterior pues ya aprendí y aprendí…
A ser ácaro una hora para ser jinete que no cesa las 23 siguientes.
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"LA TIERRA DE LOS SUEÑOS", 25 años de letras desde "Agrimensor K", hasta sus dos discos en solitario, pasando por toda la discografía de "La Dama se Esconde".
Una obra de:
ÍO (ephimaris), video 183.Un regalo para alguien muy
especial para mí: Mar CantónImágenes creadas por
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y extraídas de su blog: http://diariodediasraros.blogspot.com/Música: Folie D´amour.Neuronium